Economía | Cambio de paradigma

Gasoducto: un proyecto en números

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Daniel V. Sosa

La explotación integral de Vaca Muerta cubrirá la totalidad de la demanda del país, sustituirá importaciones, generará empleos y aportará recursos a la nación y a las provincias.

Trabajo argentino. Desde Tratayen hasta Salliqueló, el gasoducto recorre 573 kilómetros y atraviesa cuatro provincias. 

Foto: Télam

Casi 50.000 fueron los puestos de trabajo directos e indirectos creados desde que comenzó a construirse el Tramo I del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK). Esa podría ser una vía adecuada para medir el impacto inmediato de la obra, sin menospreciar otros beneficios calculados en miles de millones de dólares. Megamagnitudes monetarias a veces difíciles de comprender. 
La tarea iniciada hace menos de un año y concluida ahora, aún con el viento en contra del Fondo Monetario Internacional y con el ambicioso objetivo de transformar la matriz energética y productiva argentina, demandó 9.760 puestos de trabajo directos. 
Ese grupo incluyó a quienes se encargaron concretamente de la construcción a través de cuatro provincias. Desde el kilómetro cero en la localidad neuquina de Tratayén, a través de Río Negro y La Pampa, hasta el nodo bonaerense de Salliqueló. Un total de 574 kilómetros de punta a punta.
Desde la primavera de 2022 hasta el invierno de este año trabajaron en la obra 320 soldadores especializados, 640 ayudantes soldadores, 700 operarios especializados, 900 operarios del sector de la construcción y 7.200 trabajadores de diversos sectores de la economía.
Todos ellos respaldados por los servicios indirectos (logísticos, de transporte, alimentación, salud, proveedores de insumos, etcétera) que aportaron adicionalmente y en sucesivas etapas 39.040 trabajadores y trabajadoras.
Las tareas de ese numeroso plantel comenzaron el 27 de septiembre pasado, cuando se trasladaron los primeros caños, recuperados de depósitos fiscales para las obras complementarias del GPNK. Un mes después, el 21 de octubre se produjo el traslado de los primeros caños fabricados en la Argentina.

Autoabastecimiento
Tanta energía laboral se dirigió a un objetivo básico: abastecer gradualmente con gas nacional la totalidad de la demanda argentina, a partir del desarrollo a gran escala de los recursos de Vaca Muerta (segunda reserva mundial no convencional de gas).
Se diseñó y ejecutó a tal fin una traza central estratégica, para reforzar el suministro al Gran Buenos Aires y el Litoral con gas natural local, mediante ampliaciones eficientes, y proveer a la Patagonia y Bahía Blanca sin necesidad de obras adicionales.
La atención al mercado interno de forma confiable y competitiva permitirá sustituir totalmente el GNL que hoy llega desde el exterior, así como también el uso de combustibles líquidos. El efecto inmediato es una reducción del costo de abastecimiento de la demanda nacional, con claros ahorros en la balanza comercial como en los subsidios energéticos.
El GNPK pone en valor, además, al Gasoducto del NEA, que recibirá 20 mmm3/d (millones de metros cúbicos diarios), lo que permitirá el abastecimiento del Litoral y el Noreste. Hay que recordar que esas provincias aún no cuentan con acceso a la red de gas o son abastecidas por propano indiluido.

Cuentas y divisas 
La concreción de la obra traerá importantes beneficios fiscales y productivos que mejorarán indicadores tales como la producción y el abastecimiento de energía. Pero también puede medirse su impacto desde el punto de vista del empleo permanente, una vez concluida la primera parte de la obra. La nueva producción de gas nacional a transportar demandará, al menos, 6.000 puestos de trabajo directos y otros 6.000 indirectos, según las previsiones de la Secretaría de Energía.
En cuanto a la repercusión favorable en las cuentas públicas, con alcances tanto nacionales como federales, está previsto que la puesta en marcha del Gasoducto genere regalías adicionales para las provincias productoras.
Los cálculos oficiales hablan de, al menos, 49 millones de dólares anuales con la Etapa I y 90 millones con las Etapas I + II (es decir, con la finalización del proyecto).
Las arcas del tesoro nacional se verán auxiliadas a la vez, gracias a la disminución del costo fiscal. El ahorro en esta materia será, con el fin de la Etapa I, de 60 millones de dólares, mientras la conclusión de la Etapa II elevará esa cifra a 1.946 millones.
Esas sumas extras surgirán del aumento de la capacidad de transporte del gas extraído de Vaca Muerta. Se espera, al respecto, un incremento progresivo hasta llegar a 24 millones de metros cúbicos diarios con el primer tramo del GPNK y hasta 44 millones con la finalización del proyecto.
La mega obra también hará un aporte considerable en términos macroeconómicos y asegurará divisas indispensables para mantener el ritmo de actividad productiva en un marco de estabilidad.
Concretamente, el Gasoducto permitirá disminuir las importaciones actuales de energéticos (gas y combustibles líquidos), gracias a la promoción de la producción nacional y el trabajo argentino. Esa sustitución será de al menos 2.400 miles de millones de m3 anuales con la Etapa I, y con las Etapas I + II (total del proyecto) 4.400 miles de millones anuales. En términos de divisas el ahorro mínimo con la Etapa I será de 1.465 millones de dólares anuales y cuando finalice II se ampliará a 2.690 millones por año.

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