21 de abril de 2026
«Lo extraordinario de la poesía de Alberto Cisnero es que ofrece múltiples puertas de entrada. Y cada libro de su autoría es un enigma que el lector disfruta al tiempo que discierne algo del sentido y el destino común. Este Román paladino no es diferente», reflexiona Javier Magistris en la introducción de esta obra publicada por Barnacle, de la que Acción ofrece este adelanto.
Cisnero nació en La Matanza en 1975. Publicó El límite de la materia (Ruinas Circulares, 2012); entre otros libros. Integró múltiples antologías de poesía y en 2008 Mil brillos apagados resultó finalista del Concurso de Poesía «Olga Orozco» cuyo jurado estuvo integrado por Gonzalo Rojas, Antonio Gamoneda y Juan Gelman. Tiene próximo a publicarse Este libro es para vos.

El título del presente volumen es deudor de Gonzalo de Berceo (c.1196 – c.1264), quien en su obra Vida de Santo Domingo de Silosexpresó su motivo con claridad: «Quiero fer una prosa en román paladino / en qual suele el pueblo fablar con so vecino».
hace muchos años mamá subió
a un tren desde un pueblo muy lejano,
muy lejano, porque no quería morir
en la rama de un árbol ni cosechando
a jornal. debió entrever que un día
confluiríamos al escuchar el gañido
de la perrada cuando la tarde declinase,
que nos agradaría menos la noche
que el brillo de ciertas estrellas
o que habríamos de contarnos
nuestras historias con fidelidad,
perpendiculares a la tierra, a la parra,
a la rosa mosqueta, a nuestros
mismos ojos de ternura y desolación
animal; aún hasta hoy le debía
estos simples versos de bienvenida;
han de permanecer en este manuscrito.
tan azules, tan comprimidos como fuese
posible. para que se parezcan más
a nuestros sueños, allá donde vayamos.
puede justificarse por la pluma, bajo cualquier
latitud, sin antes ni después en nuestra vida:
en este mundo de superficies planas y de líneas
podemos encontrar un lugar, pactar con satán,
ser mutuamente indispensables; ciertas palabras
resultaron la versión literaria de llueve quedamente
en la ciudad, o de si me necesitás, llamame;
y no importa cuántas tengamos en la mente,
nunca sabremos qué pasa al final.
cuánto valen las mercancías
(la pulpa, la tinta, la goma arábiga),
por qué este entretenimiento
de ociosos habría de producir
algún valor. mientras huye la luna,
mientras nos despedimos para siempre
y aún después, nos levantamos
el cuello del impermeable e infringimos,
trastocamos, confundimos materia
incesante, oscura y misteriosa,
a veces doctos mirlos juntos,
a veces tierra baldía.
nota mental: hay palabras sin empleo
conocido, tan fuertes que siempre han
de hacernos equivocar. con el simple
paso de los años trocaríamos la plática
sobre la colectivización de la tierra
y la revuelta proletaria por la primera
persona del plural. un acto de lealtad.
es cuanto elegiríamos para recuerdo.
y pasajes de Banchs.
contaré una historia sobre todos
nosotros. en aquel tiempo todos
nosotros teníamos menos de treinta
años en el cuerpo y el balbuceo
recurrente de un idiota. la vida valía
menos que un grano de soja
duhaldista. viviríamos para ver
el triunfo del comunismo. llegaríamos
a arcadia. llegaríamos a viejos.
seríamos felices. vimos el bosque
y el árbol. dijimos que no.

