Una entidad ejemplar

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Fue una de las primeras instituciones asociativas de financiamiento. Rol relevante en el crecimiento, desarrollo y sostenimiento del sector.

 

El 30 de octubre 1927 un grupo de comerciantes, obreros, inmigrantes judíos de Europa central y artesanos del barrio porteño de Parque Chacabuco resolvieron aunar sus esfuerzos para resolver sus necesidades de financiamiento y, tomando las ideas asociativas del cooperativismo de solidaridad y ayuda mutua, constituyeron la Sociedad Cooperativa de Crédito Parque Chacabuco. Aquella iniciativa sería el germen de una de las entidades históricas y más representativas del movimiento cooperativo que, más tarde, se convertiría en lo que hoy es la filial Parque Chacabuco del Banco Credicoop.
«No solo querían resolver problemas puntuales sino que también buscaban determinar normas de conducta, de accionar colectivo», relataba en el discurso por el 80º aniversario de la entidad, Horacio Giura, vicepresidente de Credicoop y exdirigente de la caja, sobre el proceso fundacional. «Estaban haciendo ayuda mutua pero también sembraban semillas de solidaridad», expresaba además el dirigente sobre la cooperativa de crédito que, al poco tiempo de crearse y a la par de la mejora patrimonial de sus socios, pasó de un modesto local en la calle Asamblea a su primera casa propia ubicada en la avenida Pavón al 4200.
El crecimiento de la caja de créditos no se detuvo y ya con más de tres décadas de existencia y perseverancia en el camino de la ayuda financiera destinada a sectores desatendidos por la banca de gran escala, la caja de Parque Chacabuco construyó su edificio definitivo en avenida La Plata 1435. Allí, en la actualidad, funciona la filial 41 de Credicoop, que debe su origen a la entidad que fue plataforma de grandes dirigentes. Cooperativistas de todas las generaciones recuerdan sin dudar la tarea de Pedro Cymering, un histórico dirigente que fue determinante en la orientación y proyección de la caja porteña. «Un hombre muy inteligente, con una gran preparación intelectual y con una perspectiva de la función cooperativa», valoraba Mauricio Zaritzky, otro destacado cooperativista y exgerente de la caja, en un entrevista de 1996 realizada para el Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito.
Junto a Cymering y Zaritzky, dirigentes como Natalio Bodnar, Rafael Szir, entre otros, son recordados por quienes formaron parte de la caja de crédito de Parque Chacabuco; una entidad que en 1958 se adhirió al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. «En ese momento, sus dirigentes entendieron la necesidad de contar con una entidad rectora para fortalecer su organización», explicaba Horacio Giura sobre la incorporación inmediata de la caja al IMFC. Según Zaritzky, «Parque Chacabuco fue uno de los puntales que tuvo el Instituto para poder hacer una acción de apoyo a otras cooperativas. La Primera Caja Mercantil, la nuestra y la de la Caja Villa Mitre eran las tres entidades sostén del Instituto dentro de las distintas potencialidades que en ese momento tenía cada una de ellas».
Pero no todo era bonanza. La historia de la cooperativa porteña comparte con el resto de las entidades cooperativas de crédito los obstáculos y las sucesivas crisis producidas por los manotazos dictatoriales de 1966 y 1976 con sus normas destinadas a liquidar al «movimiento de las cajas». «El golpe del 66 realmente mostró la solidez de la entidad que pudo sobrellevar la situación con las famosas corridas. Se desarrollaron importantes asambleas con gran participación de socios y, a pesar de que estaban afectados, apoyaron a la entidad y permitieron que se sobrellevara la situación», rememoraba Zaritzky. A ese contacto con los asociados se sumaron las manifestaciones públicas –a través de solicitadas y grandes manifestaciones– y todo un programa de acciones colectivas coordinado por el IMFC, que logró atemperar el daño que buscaba producir la dictadura de Juan Carlos Onganía. Aunque con la existencia de menos cajas de crédito, el movimiento continuaba vigente en la economía nacional.
La política económica impuesta por José Alfredo Martínez de Hoz a partir de la dictadura cívico-militar de 1976 marcó otro periodo de ataque al cooperativismo de crédito. La caja de Parque Chacabuco actuó entonces con el sentido integrador que proponía el IMFC. Se trataba de fusionar en banco cooperativo a aquellas cajas que veían amenazada su continuidad por la normativa restrictiva de la dictadura. Es así como la Sociedad Cooperativa de Crédito de Parque Chacabuco se integra junto con otras 43 entidades hermanas de la Capital, el Gran Buenos Aires y La Plata y conforman en 1979 el Banco Credicoop Cooperativo Limitado. «No fue casual que en la sede de Parque Chacabuco firmáramos el acta de constitución de nuestro banco, dado que esta caja fue por su historia y trayectoria un baluarte para convencer a los que dudaban», recordaba también Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop, en la celebración del 80º aniversario de la entidad. En tal sentido, Giura reafirmaba sobre la fusión: «Fue una etapa superadora y una respuesta adecuada que surgió de una actitud militante inspirada en la integración». Finalmente, Zaritzky concluía: «Nuestra actividad siempre fue de colaboración desde el comienzo de la idea. Creíamos en esa fusión como una solución de la problemática de ese momento y pusimos todo nuestro empeño. Chacabuco tenía una muy buena posición al momento de la fusión. Es decir que la decisión no fue tomada para solucionar un problema interno sino que fue por la idea de que ese era el camino que apuntalaba al movimiento cooperativo».
Fue así que la Cooperativa de Crédito Parque Chacabuco se convirtió en filial del Banco Credicoop. No obstante, su larga trayectoria y su recorrido meritorio en el cooperativismo de crédito argentino no desaparecieron con la nueva etapa. El legado de los grandes dirigentes que hicieron de la caja una entidad ejemplar permanece en los basamentos del banco cooperativo. Afirmaba Mauricio Zaritzky en el festejo por los 70 años de la caja: «Un camino que nos encuentra sustentando los mismos principios solidarios de nuestros fundadores, afirmados como un banco diferente porque no apuntamos al lucro sino a servir a la gente, demostrando que este modelo de gestión, que no concibe la eficiencia empresaria sin el componente social, democrático y participativo, es una alternativa válida para alcanzar un futuro con equidad».

Maximiliano Senkiw

 

Cena de la victoria

Más de 1.500 personas participaron, en las instalaciones del gimnasio del Club Ferrocarril Oeste, del multitudinario festejo organizado en 1973 por el IMFC y la FACC, luego de siete años de lucha y resistencia, con motivo de la restauración de la operatoria plena de las cajas de crédito cooperativas.