El otro mundo posible

Tiempo de lectura: ...

Edgardo Form, Gabriela Buffa y Federico Tonarelli brindaron una conferencia que dio a conocer logros de los trabajadores autogestionados y los avances de la juventud cooperativa.

 

Panorama solidario. Buffa, Form y Tonarelli disertaron en el estand que montó la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. (Jorge Aloy)

Por iniciativa de Edgardo Form, legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y gerente general del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, se llevó a cabo el panel «Otro mundo es posible: los logros de la economía solidaria». El mismo formó parte de las actividades desarrolladas en el espacio de la Legislatura porteña de la 41ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Junto a Form estuvieron Gabriela Buffa (integrante del Comité de Juventud de COOPERAR, representante de la juventud de la Alianza Cooperativa de las Américas (ACI) y miembro del Instituto de la Cooperación Idelcoop) y Federico Tonarelli (presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados –FACTA– y vicepresidente de la cooperativa de trabajo Hotel Bauen). La presentación tuvo como propósito dar a conocer los logros de las experiencias cooperativas y de los trabajadores autogestionados en el país, el continente y el mundo, como así también difundir la actividad de la juventud cooperativa. Presenciaron la charla Rubén Cédola (presidente del IMFC) y Liliana Carpenzano (adscripta a la gerencia del IMFC).

 

Ponerse al frente
«La experiencia nuestra tiene que ver con, fundamentalmente, la crisis económica más grande de la historia argentina que ocurre en diciembre de 2001», puntualizó Tonarelli sobre la historia del movimiento de trabajadores autogestionados organizados en cooperativas de trabajo. En ese contexto de crisis, los trabajadores en relación de dependencia entendieron, según explicó el vicepresidente del Bauen, que «la única posibilidad de volver a contar con un empleo firme y estable era ponerse nuevamente al frente de la máquina pero esta vez asociados con el resto de sus compañeros, y se encontró en la cooperativa de trabajo quizás la herramienta más representativa de lo que éramos nosotros en ese momento: un colectivo de trabajadores que tenía la misión de poner en marcha nuevamente la empresa». A la par, Tonarelli señaló los desafíos actuales de las cooperativas de trabajo. «El gran desafío de nuestro movimiento de cooperativas de trabajo o de empresas recuperadas –analizó– es solucionar de manera definitiva las cuestiones legales que tienen que ver con la propiedad de las máquinas y los inmuebles donde funcionamos, y en mi caso sería el edificio, nuestra fábrica». En ese sentido, subrayó la lucha histórica «por la sanción de un proyecto nacional de declaración pública o expropiación de aquellos bienes en manos de sus trabajadores».
A su turno, Buffa repasó la historia de los jóvenes organizados en el movimiento cooperativo nucleado en el IMFC y destacó que el propósito de las actividades de difusión que realizan a través de las federaciones (mediante charlas en escuelas y en universidades) es para «empezar a contarle a otros compañeros jóvenes que la herramienta cooperativa es una forma de organizarnos, de autogestionarnos, de resolver las necesidades». Por otra parte, resaltó el contacto de los dirigentes argentinos con los comités juveniles cooperativos de otras regiones del mundo como Asia-Pacífico, Europa y África, facilitados por las nuevas tecnologías. Asimismo, consideró fundamental «fortalecer una red de juventud a nivel mundial donde podamos compartir, intercambiar información, donde podamos saber cuáles son las problemáticas que tiene el movimiento cooperativo en cada país».

 

Escuela de democracia
«Indudablemente, la práctica cooperativa es una extraordinaria escuela de democracia, de ciudadanía democrática. Esta experiencia que está transitando Gabriela permite constituir redes a nivel continental, nacional, internacional de jóvenes que se van identificando con un conjunto de principios y de valores. Imagínense si esto se extendiera y se consolidara, el aporte que podría significar para contribuir a transformar el mundo» destacó Form sobre la labor de Buffa como parte de la juventud del movimiento cooperativo. Respecto de la coyuntura internacional y la necesidad de fomentar el ideario cooperativo en todo el mundo, Form abordó el conflicto por la inmigración en el sur de Italia, donde «permanentemente hay centenares o miles de personas que huyen de la miseria de África, de un continente exprimido por la voracidad de los capitales expoliadores y van en busca de una vida digna»; y, donde «la respuesta no es contribuir a encontrar formas humanas, solidarias, asociativas de inclusión social sino tratar de poner un freno a esa inmigración ilegal». Ante este escenario, el gerente del IMFC reflexionó sobre la necesidad de poner en primer plano los valores que el movimiento cooperativo pregona desde hace más de un siglo. «No hace mucho tiempo atrás –concluyó el dirigente– el teólogo brasileño Leonardo Boff dijo: “más que hablar de otro mundo es posible, hay que decir otro mundo es necesario”».

P. D. M.