27 de febrero de 2025
Cuatro casos confirmados en CABA encendieron las alarmas. Los riesgos de la baja cobertura de vacunación y la falta de campañas de concientización por parte del Gobierno nacional.

Enfermedad grave. Los bebés de menos de un año no pueden recibir la vacuna, por ello la población debe estar inmunizada.
Foto: NA
Las autoridades sanitarias confirmaron cuatro casos de sarampión en la Ciudad de Buenos Aires y alertan sobre otros en estudio. El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, requiere una cobertura de vacunación del 95% para estar bajo control. Sin embargo, en el distrito, la cobertura actual se encuentra 15 puntos por debajo de ese nivel, lo que agrava el panorama epidemiológico.
La Sociedad Argentina de Infectología (SADI) emitió una alerta epidemiológica tras la confirmación de los nuevos casos. «El sarampión es una enfermedad viral caracterizada por fiebre alta, tos, congestión nasal, exantema (erupción cutánea), ojos llorosos o enrojecidos, y posibilidad de manchas blancas en la cara interna de las mejillas», indicó la entidad. Además, recordó la importancia de las vacunas incluidas en el Calendario Nacional, que son gratuitas y obligatorias. Desde la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), en tanto, recomendaron a la población verificar en el carnet de vacunación el registro de al menos dos dosis de vacuna contra el sarampión (doble o triple viral) «y consultar inmediatamente ante la presencia de fiebre y exantema».
La SAVE hizo especial hincapié en que «resulta fundamental garantizar el cumplimiento del esquema de vacunación contra el sarampión de acuerdo a las recomendaciones vigentes, considerando el inicio del ciclo lectivo y la práctica de actividades educativas, deportivas, recreativas y sociales».
Según datos de la Unicef y la Organización Mundial de la Salud, las coberturas de inmunización vienen en descenso desde 2019. A partir de 2020, los niveles siguieron cayendo y, en 2023, ninguna de las coberturas de inmunización superó el 90% de la población objetivo.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que el virus se transmite a través de gotas de aire provenientes de la nariz, boca o garganta de una persona infectada, y puede permanecer activo en el aire o en superficies durante dos horas. Además, señalan que el sarampión puede generar complicaciones graves como diarrea intensa, infecciones de oído, ceguera, neumonía y encefalitis, algunas de las cuales pueden ser mortales.
Florencia Bruggesser, consultora nacional en Enfermedades Inmunoprevenibles de la OPS/OMS en Argentina, alertó en diálogo con Acción en septiembre pasado: «Es una enfermedad muy contagiosa y un niño no vacunado está en riesgo». También hizo hincapié en la necesidad de concientización: «Si no nos vacunamos, las enfermedades vuelven», sintetizaba al tiempo que señalaba una baja percepción de la vulnerabilidad que implica no estar protegidos.
En la misma línea, la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russel, advirtió que «las últimas tendencias demuestran que en muchos países hay demasiados niños sin vacunar» y destacaba que «la cobertura mundial de inmunización se ha mantenido prácticamente sin cambios desde 2022 y, lo que es más alarmante, todavía no ha vuelto a los niveles de 2019».
Señal de alerta
Ante esta situación, y consultado por Acción, Pablo Yedlin, médico y presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados de la Nación, señala que «el brote de sarampión en Argentina debe llamar a la reflexión» y apunta que «aunque la enfermedad fue eliminada en el país hace años, sigue existiendo el riesgo de reintroducción debido a la presencia de sarampión en Estados Unidos, Europa, África y Asia».
En ese sentido, enfatiza la importancia de la vacunación y subraya que «la única manera de evitar que el sarampión se reintroduzca en Argentina es asegurando una alta cobertura de vacunación. Se trata de una enfermedad potencialmente muy grave, especialmente para los bebés menores de un año, quienes no pueden recibir la vacuna antes de esa edad. Por ello, es fundamental que el resto de la población esté inmunizada para protegerlos».
Y manifiesta preocupación sobre la situación actual de la inmunización en el país: «Los últimos indicadores muestran que las coberturas de vacunación están muy bajas, por debajo del 70%, cuando se necesita al menos un 95% para lograr la inmunidad de rebaño. Esta inmunidad protege a quienes no pueden vacunarse, como bebés, embarazadas y personas inmunosuprimidas», explica y señala que «los cuatro casos recientes detectados en la Ciudad de Buenos Aires corresponden a personas vacunadas, lo que demuestra que el virus está circulando y puede afectar a quienes no tienen protección». «Esto debe ser una señal de alerta para todo el país», insiste.
Cabe recordar que todas las personas desde el año de vida deben tener el esquema de vacunación completo contra el sarampión: de los doce meses a los cuatro años, una dosis de vacuna triple viral y mayores de cinco años, adolescentes y personas adultas, deben acreditar al menos dos dosis.
El rol del Estado
En cuanto al rol del Estado en la prevención, el diputado critica la falta de acción: «Frente a esta situación, el Gobierno nacional no ha llevado adelante campañas publicitarias de vacunación, a pesar de que la Ley de Vacunas lo obliga a hacerlo. Las provincias han hecho esfuerzos por su cuenta, pero sin el respaldo adecuado de la Nación».
Además, Yedlin sostiene que «el Gobierno ha delegado en las provincias otras responsabilidades en salud, como la compra de vacunas contra el dengue, sin proporcionar los recursos necesarios». Finalmente, el legislador enfatiza sobre la necesidad de concientización y subraya que «la falta de campañas de promoción de la vacunación es preocupante».
En este sentido, señala que la expansión del movimiento antivacunas a nivel mundial está generando núcleos de personas no vacunadas que representan un riesgo para quienes no pueden inmunizarse. «Si una persona con sarampión contagia a alguien vulnerable, como un niño con leucemia en tratamiento, las consecuencias pueden ser gravísimas». Y concluye: «El sarampión no es una enfermedad banal. Puede causar complicaciones severas, como enfermedad pulmonar y neurológica con secuelas de por vida. La prevención a través de la vacunación es esencial para evitar estos riesgos».