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Patrimonio vivo

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Usted está aquí. En un gran placard», se lee al traspasar las puertas del Centro de Vestuario Teatral. Ubicado en Zabala 3654, en el barrio porteño de Chacarita, el depósito del Complejo Teatral de Buenos Aires en sus 600 metros cuadrados alberga unas 30.000 prendas confeccionadas desde los años 60 hasta hoy en la sastrería del Teatro San Martín, y que provee al resto de las salas que integran el Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA) –La Ribera, Presidente Alvear, Regio y Sarmiento–.
En el hall de entrada de esta bodega que, hasta hace poco, funcionaba como depósito de escenografía, se exhiben algunas piezas en vidrieras y otras, como un vestido de La vida es sueño y otro de Romeo y Julieta, adornan los rincones. Fue Aníbal Duarte, jefe de Sastrería, quien advirtió sobre el deterioro al que estaba expuesta la ropa que se acomodaba entre decorados del propio depósito, en el San Martín o donde cupiera. «Acá había percheros donde tendrían que colgarse 15 prendas y en los que se apretujaban 40; también, polvillo, ácaros», enumera Paula Zignone, una de las encargadas del proyecto de preservación y organización de esta colección, y en el cual participan, además del CTBA, los ministerios de Cultura y de Desarrollo Urbano porteños, y la Fundación Amigos del Teatro San Martín.
Ahora, en los nuevos módulos –9 en total–, las perchas sostienen la cantidad de prendas exactas, y bajo condiciones adecuadas de iluminación, humedad y temperatura (19 grados). Rocío Boffo, especialista en conservación, fue clave en este sentido, según indica Paula Ramos, otra de las ejecutantes del plan, que esperan esté terminado en 2017.
El diseño comprende otras 25 estanterías donde las prendas van dobladas o en cajas de plástico. Antes de guardarlas, cada una es fichada en una sala y fotografiada en otra. Gracias a un software innovador, XIRGU –llamado así por la actriz catalana Margarita Xirgu, quien rompió los moldes de su época–, se realiza la catalogación y gestión de las piezas, desde su confección hasta su almacenaje. Contiene información detallada, como en qué obra o sobre qué escenario del CTBA se usó o se está usando determinada prenda y, en algunos casos, qué actor o actriz la utilizaron. Hasta hoy, se ingresaron 13.600.
Durante las visitas guiadas puede apreciarse vestuario de ballet y de montajes, con telas o detalles de confección únicos, al igual que parte de la Colección Tesoro, que contará con la edición de un catálogo de 400 piezas, en mayo de 2016, cuando se cumpla el primer aniversario del centro. Esta serie está integrada por unas 1.500 piezas, como el abrigo que usó Alfredo Alcón en Final de cuentas (2013). Al fondo, en un área dedicada a diseñadores y escenógrafos, está también el traje que el actor vistió en Enrique IV (2005), con diseño de Jorge Ferrari. Otros homenajeados son: Renata Schussheim, Eugenio Zanetti, Graciela Galán, Nene Murúa y Mini Zuccher.
Según sus responsables, el abultado muestrario del Centro de Vestuario Teatral lo sitúa como uno de los mayores del país –supera, por ejemplo, al del Museo Nacional del Traje, que cuenta con 9.000 piezas–. Y, sin duda, es un aporte para la historia del teatro nacional e internacional.

— Texto: Francia Fernández
Fotos: Kala Moreno Parra