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Democracia participativa

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El pasado domingo 15 de marzo, el Barrio Carlos Mugica (ex Villa 31-31 bis) del barrio porteño de Retiro eligió a sus nuevos representantes por manzana. A más de un año de vencer el mandato de los actuales delegados, tras una serie de reformas reglamentarias y varios intentos fallidos, la jornada electoral se desarrolló en las 67 mesas instaladas en el barrio y fue supervisada por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), constituido como autoridad electoral.
De acuerdo con la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y distintas leyes porteñas, la normalización de los órganos de representación del barrio es un aspecto esencial y necesario en todo proceso de urbanización de una villa, en virtud de la democracia participativa. La función de los representantes electos será la de impulsar la reurbanización y tanto el Gobierno porteño como el Estado nacional deben respetar y garantizar el derecho a participar de los delegados en las decisiones relacionadas con tales proyectos, como así también en su ejecución y control.
La participación en los comicios alcanzó cerca del 45% del padrón electoral –19.727 personas–, y fueron elegidos 131 delegados, entre los 278 candidatos que se postularon.
Gonzalo Estivariz, del IVC, confirmó a distintos medios que «la elección se realizó con absoluta normalidad en las 67 mesas electorales, hubo una gran convocatoria por parte de los vecinos y se contó con la presencia de la Defensoría del Pueblo como veedor del proceso».
La Villa 31 es la más antigua de la Ciudad. Sus orígenes se remontan a 1932 y casi desde sus inicios existieron organizaciones barriales; a partir de los años 50, surgieron las «organizaciones de segundo grado» que nuclearon a todas las villas de la Ciudad en pos de sus reclamos. Y ya en los 60 estas organizaciones fueron reconocidas institucionalmente. Sin embargo, durante la última dictadura cívico-militar y en el marco de los planes de erradicación de villas, la entonces denominada Villa del Retiro o del Puerto fue desalojada. Solo 43 familias resistieron y formaron la llamada Comisión de Demandantes, que en 1979 logró que el Poder Judicial fallara a favor de su permanencia. Con el retorno de la democracia, las reivindicaciones de sus habitantes pasaron de la lucha contra los desalojos al reclamo por mecanismos de radicación y de mejora habitacional. Distintas organizaciones, como la Federación de Villas, Núcleos y Barrios Marginados de la Ciudad y el Movimiento de Villas y Barrios Carenciados, coordinaron acciones políticas que llevaron a que el derecho a la radicación definitiva en el lugar (urbanización) sea reconocido en la Constitución porteña de 1996 y en la Ley Nº 148 sancionada en 1998 por la Legislatura de la Ciudad.
En el marco y cumplimiento de esta ley –que incluye a todas las villas de la caba– y de la 3.343, que dispuso en particular la urbanización del Barrio Mugica, aquel domingo de marzo los casi 40.000 habitantes que viven en el inmenso predio ubicado a horcajadas de la zona inmobiliaria mejor cotizada de la Ciudad se dieron cita para avalar a través de su voto la lucha que sus antecesores vienen dando desde hace más de 80 años.

—Texto y fotos: M.A.F.I.A.

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