16 de diciembre de 2021
Pocos días antes de la pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001 hubo en el país una movilización impresionante, por su alcance masivo, por su organización y por su significado. El Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO), un amplio espacio conformado por organizaciones de trabajadores, luchadores por los derechos humanos, cooperativistas, pequeños y medianos empresarios, movimientos sociales, religiosos, académicos, con la adhesión de legisladores de distintos partidos políticos y personalidades de la cultura, realizó en tres jornadas (13, 14 y 15 de diciembre) una consulta popular por la implementación de un Seguro de Empleo y Formación de 380 pesos para cada jefe o jefa de familia desocupado, más una asignación universal de 60 pesos por hijo o hija menor de 18 años y una asignación no inferior a una jubilación mínima para las personas mayores de 65 años que carecieran de cobertura previsional. La consigna de la convocatoria fue «Ningún hogar pobre en la Argentina». Más de dos millones y medio de argentinos y argentinas expresaron su voluntad favorable a la iniciativa en 32.088 urnas distribuidas en 579 localidades del país y atendidas por 60.000 militantes. En la presentación de los resultados, uno de los referentes del espacio, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, manifestó que «esto es una desmentida a los que nos quieren hacer creer que la democracia es solo poner cada dos años el voto en la urna». En ese acto, el FRENAPO se declaró en estado de alerta y movilización ante el candente clima político y social de aquellas jornadas. El Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, integrante del Frente desde su fundación, difundió un comunicado días después bajo el título «La crisis se debe resolver con participación popular, solidaridad y justicia social», en el que repudió «la brutal agresión a nuestro pueblo» y advirtió sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes, entre ellas, las propuestas elaboradas por el FRENAPO.

