17 de septiembre de 2021
Las calles de Brasil, que venían pintadas con la bandera nacional (Bolsonaro) y de rojo (Lula) sumaron ahora el blanco: con prendas de ese color manifestaron partidarios de la tercera vía, los llamados «ni-ni», que pugnan por la destitución del actual mandatario pero tampoco apoyan al candidato del PT.
Se trata de, entre otros, el Movimiento Brasil Libre y Vem pra Rua (Ven a la calle), grupos que en 2016 encabezaron protestas para pedir la remoción de Dilma Rouseff y que al amparo de aquella efervescencia lograron entonces una modesta representación parlamentaria.
Desencantados con el rumbo desquiciado del presidente, respaldan nombres como el de Ciro Gomez (centroizquierda, tercero en las últimas elecciones) y Henrique Mendetta, el ministro de Sanidad echado por Bolsonaro. Sin el apoyo del Partido de los Trabajadores (PT) ni de la Central Única de Trabajadores (CUT), las movilizaciones perdieron peso pero el fenómeno debe analizarse: podrían ser árbitros de una segunda vuelta en los comicios 2022.
