8 de septiembre de 2021
De niño, a Manolo Caro le gustaban los melodramas. Aquellas historias de muchachas pobres sufriendo por el amor de un joven rico o viceversa lo llevaron, una vez convertido en un reconocido cineasta, a reinventar el género. Con la serie La casa de las flores logró que lo compararan nada menos que con Almodóvar. «Nunca fue mi intención ser una copia o plagiar a Almodóvar. Es una inspiración, evidentemente», explica el cineasta mexicano vía correo electrónico.
Para el creador de La casa de las flores y Alguien tiene que morir, su estilo parte de la evolución del melodrama mexicano de los 80 y 90. «Esa estructura es algo que puede leerse fácilmente. Tratamos de ir más allá, actualizando el formato para crear algo diferente», dice. En sus producciones se destacan la mirada irónica y su capacidad para abarcar temas como la raza, la clase, la salud mental y la homosexualidad. «Todas las series son telenovelas, son melodramas, desde Modern Family hasta Los Sopranos. Lo que ha pasado es que el género ha sufrido daños por productos de baja calidad», afirma.
