Restauración conservadora

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La llegada del derechista Kyriakos Mitsotakis al poder augura conflictos y más neoliberalismo en virtud del pasado de su partido, Nueva Democracia. Las promesas incumplidas de Alexis Tsipras y el cambio de escenario en el bloque europeo.


Atenas. Mitsotakis ante sus seguidores después de que se confirmara su victoria el 7 de julio. (Tzortzinis/AFP/Dachary)

E l neoliberalismo sigue vigente, aunque maquille sus verdaderos objetivos. Así lo muestra el caso de Grecia, donde el triunfo derechista de Nueva Democracia puso fin al Gobierno de Syriza, la fuerza de centroizquierda liderada por Alexis Tsipras que debió ceder a las demandas de ajuste solicitadas por los organismos financieros internacionales. Syriza, hace cuatro años, prometía transformaciones radicales para dejar atrás la austeridad aplicada durante los gobiernos previos. Nada de ello ocurrió, si bien Tsipras logró que el impacto de la crisis no recayera fundamentalmente en los sectores más humildes
La llegada al poder de Kyriakos Mitsotakis, candidato de Nueva Democracia y flamante primer ministro, cambia el escenario. Implica el regreso de los mejores alumnos del neoliberalismo. Mitsotakis, hombre de finanzas, aplicará un plan ciento por ciento conservador. Claro que no todo será igual a la etapa previa al ascenso de Tsipras. Sin ir más lejos, el contexto regional cambió. Son muy elocuentes, por caso, algunas declaraciones de dirigentes italianos de extrema derecha, como las del ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, y las de Giorgia Meloni, referente del cada vez más influyente Hermanos de Italia. Salvini dijo que «no hace falta un licenciado para intuir que o Europa cambia o se terminó», en tanto Meloni sostuvo: «Acaba la era Tsipras, el pueblo griego decidió dar vuelta la página en relación con un Gobierno y un partido como Syriza que habían prometido la revolución pero que después se arrodillaron a la austeridad de la Unión Europea (UE)». Esa ultraderecha es férrea opositora de la UE, lo que es un dato significativo, teniendo en cuenta que el nuevo Gobierno griego no exhibe una prédica opuesta al bloque.
La dirigente italiana se refería a la crisis sufrida en Grecia cuando gobernaba Kostas Karamanlis, de Nueva Democracia (2004-2009). Lo sucedió el socialista Yorgos Papandreou, quien a poco de asumir anunció la existencia de un déficit muy superior al techo previsto por la UE. En ese marco, Grecia aceptó un «salvataje» del bloque y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que sometió al país a duras medidas de austeridad, con fuertes recortes presupuestarios y aumento de impuestos.
El Gobierno de Tsipras siguió fiel a las recetas del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. De todos modos, consiguió atenuar el impacto del ajuste con medidas inclusivas destinadas a los más desfavorecidos, entre ellas el acceso gratuito a los servicios de salud y ayudas del Estado para pagar alquileres de viviendas y facturas de servicios públicos. También se redujo, aunque con poco margen, la cifra de desempleados.
 
Días conocidos
Las iniciativas no alcanzaron para que se concretara un segundo gobierno de Tsipras, fundamentalmente por el deterioro de las condiciones de vida del pueblo heleno. Acaso por eso la elección en Grecia no despertó gran interés entre los seguidores de Syriza. «Una de las razones por las que no se eligió nuevamente al partido de izquierda fue que no cumplió las promesas hechas antes de las elecciones de 2015. «La indiferencia que se vio en las elecciones fue causada en gran parte por el desencanto tras lo prometido y no cumplido», señala a Acción Kostas Voyatzis, empresario de turismo ligado con Syriza. Agrega: «Nuestro país y nuestra economía no se recuperaran ni en 50 años. Tenemos depósitos de petróleo, pero no los podemos perforar. Ahora se comienzan a hacer intentos, ya que los hemos entregado a multinacionales de Estados Unidos».
Atento al nuevo tiempo, el conservador Mitsotakis llegó al poder con promesas electorales de reducir impuestos, mayor apertura a las inversiones privadas y menos burocracia. Obtuvo el 39% de los sufragios contra el 31,89% de Tsipras, por lo que gobernará con mayoría en el Parlamento, dado que la ley electoral griega otorga 50 escaños adicionales al ganador (158 bancas en total, frente a 86 de Syriza). En este marco, Mitsotakis ha formado su Gobierno anunciando aumentar los salarios, bajar los impuestos e incrementar las inversiones. «Es el amanecer de un nuevo día», dijo después de que se confirmara su victoria.
Sin embargo, no existen indicios de que se abra un tiempo de prosperidad en Grecia. Nueva Democracia, sin ir más lejos, ya ha gobernado, precisamente cuando estalló la crisis financiera. Así, muchos analistas definen esta etapa política como de «restauración». También el apellido del hombre que conducirá el destino del país es conocido. Kyriakos Mitsotakis es hijo de Konstantinos Mitsotakis, quien fue primer ministro entre 1990 y 1993, y es asimismo el hermano menor de Dora Bakoyianni, exministra de Relaciones Exteriores y primera mujer alcaldesa de Atenas.
Los primeros días de Mitsotakis en el poder confirmaron que su Gobierno buscará restaurar las políticas de austeridad más brutales. En julio, el nuevo ministro de Trabajo, Yiannis Vroutsis, bloqueó la ley de Tsipras que aseguraba el acceso al sistema de salud nacional y a otros servicios a todas las personas extranjeras no pertenecientes a la comunidad europea (los llamados «extracomunitarios») , incluidos los refugiados. La medida augura fuertes conflictos, al menos en este punto. El Movimiento contra la Amenaza Racista y Fascista (Keerfa) sostuvo que «esta falta de humanidad se dirige contra los derechos de los pobres, discapacitados, mujeres y refugiados, dado que impide su libre acceso a hospitales, escuelas y servicios públicos».
Habrá que ver cómo Mitsotakis logra contener el conflicto social, algo que parece irremediable con este tipo de políticas. Incidirán, en ese aspecto, los recientes movimientos en la UE con la llegada al poder de dos mujeres de hierro: la francesa Christine Lagarde y la alemana Ursula von der Leyen

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