Con la muzzarella Séptimo Varón como producto estrella, la empresa láctea acaba de abrir una nueva planta en la provincia de Buenos Aires y planea seguir creciendo. La clave fue sostener la autogestión a pesar de las dificultades.
12 de julio de 2019

Directo de fábrica. Uno de los locales de venta al público, en el barrio de Floresta. (Jorge Aloy)
El crítico contexto que enfrenta la producción láctea en la Argentina no los detiene. Los asociados de la Cooperativa de Trabajo La Ciudad abrieron una nueva planta de producción en la localidad bonaerense de Ranchos. Otro hito para esta entidad solidaria nacida en el año 2002, cuando la empresa que elaboraba la muzzarella Séptimo Varón quebró y sus trabajadores decidieron recuperar la fábrica. Pasaron varios años y numerosas dificultades. Recién en 2008 la cooperativa logró consolidarse. «En ese momento la entidad estaba integrada por 7 asociados, hoy ya somos 28 –comenta el encargado de administración y de logística, Federico Chab–. Lo primero que hicimos para revertir el estado de estancamiento en el que estábamos fue recuperar la calidad del producto y trabajar arduamente para recobrar la confianza de los clientes».
El esfuerzo rindió sus frutos: hoy tienen una producción semanal de 30.000 kilos de muzzarella que elaboran en su versión clásica y también saborizada con orégano. Con la marca Séptimo Varón comercializan además dulce de leche elaborado por una cooperativa cordobesa.
Panorama complejo
El último informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda señala que, en 2018, en la Argentina cerraron 775 tambos y que la comercialización de leche fluida se redujo, entre 2015 y 2018, un 10%. Por otro lado, el relevamiento indica que las ventas internas de leche en polvo disminuyeron a un 8,4%. Esta merma en la oferta de leche llevó a la cooperativa a reducir su nivel de producción de muzzarella y a dejar de elaborar algunas variedades de quesos. Otro de los factores que afectan la capacidad productiva de la entidad son los aumentos en los insumos que utilizan y el incremento de las tarifas de los servicios públicos. «A pesar de esta situación, nuestros proyectos no se detienen. Por eso decidimos instalar una segunda planta de elaboración en Ranchos, una localidad inserta en una importante cuenca lechera. De esta manera vamos a poder acercarnos mejor a los productores de materia prima», dice Chab.
Para apuntalar la comercialización, en el año 2016 abrieron locales de venta directa al público. Además del establecimiento a la calle ubicado al frente de la fábrica, en Floresta, cuentan con dos locales más en Monte Castro y uno en Villa Devoto, todos barrios de la Ciudad de Buenos Aires. Y aseguran que pronto se abrirá un quinto local en Villa del Parque. Allí también se comercializan productos de otras cooperativas, empresas recuperadas y pequeños productores. «Por otro lado, desarrollamos una logística de distribución y diferentes estrategias de comercialización, con vehículos propios. Entregamos en toda la ciudad, buena parte del conurbano y también hacemos envíos a numerosas localidades del interior del país», dice el encargado de esas áreas.
Para alcanzar muchos de esos logros, fueron fundamentales las alianzas que tejieron con diferentes organizaciones de la economía social y solidaria. «El Banco Credicoop nos abrió sus puertas desde el principio. Allí –señala Chab– encontramos contención cooperativa y acompañamiento para llevar adelante varios de nuestros emprendimientos».
A diferencia de lo que hacen generalmente las empresas lucrativas en épocas de crisis, la cooperativa La Ciudad no ajusta los ingresos de los trabajadores ni despide personal. Por lo contrario, evalúa, diseña y desarrolla proyectos que le permitan mantener el nivel de los ingresos y también generar nuevas fuentes laborales. «Estamos convencidos de que la autogestión y el asociativismo son los caminos para impulsar formas de producción y consumo más justos y solidarios –sostiene Chab–. Nuestro objetivo es crecer de manera sostenible para consolidarnos como empresa cooperativa y darles la oportunidad a nuevos asociados de tener un trabajo digno».
