10 de abril de 2019

«El problema no es la sobrepoblación, es el nacimiento como tal», «Estudios revelan que no tener hijos es la solución para salvar el planeta», «Nadie nos preguntó sin queríamos nacer». Estas y otras frases pueden leerse y escucharse entre los representantes de un nuevo movimiento que lentamente gana adeptos en el mundo: el antinatalismo. Sus partidarios consideran que procrear es irresponsable desde el punto de vista ético y que, además, implica graves consecuencias medioambientales. Incipiente aún en la Argentina, el movimiento tiene en el sudafricano David Benatar, autor del libro Better Never to Have Been (Mejor no haber existido), su filósofo de cabecera. Y una de sus caras más visibles es la de un indio de 27 años llamado Raphael Samuel, que denunció en la Justicia a sus padres por haberlo engendrado sin su consentimiento y explicó las razones en un video de Youtube que se viralizó en todo el mundo. La intención de su demanda judicial, sin posibilidades de prosperar, fue visibilizar la campaña «Stop making babies», de la que es coordinador, y crear conciencia sobre las consecuencias éticas y ambientales de tener hijos. Para él y otros activistas VHEM (siglas en inglés del Movimiento Voluntario para la Extinción Humana), procrear es una de las peores cosas que podemos hacer por el medio ambiente.
