29 de abril de 2024
Francisco presidió ayer una misa ante 10.000 fieles en Venecia, donde alertó que con el cambio climático la ciudad podría dejar de existir y pidió por una gestión del turismo sostenible. En su primer viaje en siete meses debido a su estado de salud, Francisco advirtió: «Venecia está unida a las aguas sobre las que se asienta y, sin el cuidado y la protección de este entorno natural, podría incluso dejar de existir». A bordo de una embarcación que navegó por el Gran Canal en lancha, Francisco viajó a Venecia para visitar el pabellón de la Santa Sede en la 60º Bienal de Arte, convirtiéndose en el primer pontífice en asistir a esta cita. «Hoy miramos a esta ciudad y admiramos su encantadora belleza, pero también estamos preocupados por los muchos problemas que la amenazan», manifestó el pontífice, aludiendo también al cambio climático como una amenaza. El papa también visitó a las reclusas de la cárcel femenina de la ciudad, un antiguo convento que alberga a mujeres condenadas a largas penas y lugar donde está el pabellón de la Santa Sede de la Bienal de Arte. Allí, hizo un llamado al sistema penitenciario para «crear las condiciones para una reintegración saludable».
