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Preocupación de la Iglesia por los despidos

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En su mensaje por la celebración de la Pascua, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, expresó su preocupación por los despidos que avanzan de a miles en los últimos días en el país y pidió que no “nos gane la globalización de la indiferencia” ante la situación de crisis.
“Hemos recibido últimamente en la Conferencia Episcopal grupos diversos de personas que quedan sin trabajo, gente que queda como al costado del camino. Es tremenda ésta herida. El día que nos gane la globalización de la indiferencia, el día que se nos endurezca tanto el corazón, que no tengamos sensibilidad para estos hermanos y hermanas que quedan sin trabajo, es ese día no nos podemos llamar cristianos”, dice el video mensaje de Ojea, difundido este sábado, consignó Somos Télam.
En otro tramo del mensaje, monseñor Ojea manifestó que “los frutos de la Pascua son la paz y la alegría que trae Jesús resucitado, pero la paz además de ser un don es una tarea; la paz se construye, no es un producto industrial, es artesanal. Se construye con el trabajo de cada día, con la vida de cada día, la cercanía, la entrega, y se construye con la solidaridad. Cuánta falta nos hace en este tiempo de emergencia, en este tiempo de crisis, en donde cuesta tanto la vida de cada día, ¡cuánta falta nos hace la solidaridad!”, dijo en su mensaje pascual.
El viernes, al encabezar el tradicional Vía Crucis por las calles de la ciudad de Buenos Aires y que culminó en Plaza de Mayo, el arzobispo porteño, García Cuerva, se había expresado en el mismo sentido al manifestar su deseo de que “nos animemos en serio a que nos duela el dolor de los hermanos”.
A través de su mensaje compartido frente a la Catedral, García Cuerva habló de “la cruz por perder un ser querido, la cruz porque ves que la jubilación no te alcanza y tenés que comprar un remedio, la cruz de estar muy solo porque te sentís casi abandonado hasta por tus propios seres queridos. Las cruces de la injusticia, cruces personales que cada uno carga y sabemos cuánto duelen, pero también cruces colectivas, cruces de todos”.

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