8 de enero de 2024
−Hay fotos de usted junto a Emilia Vassallo, referente de la Marcha contra el Gatillo Fácil, pateando una pelota, ¿le gusta el fútbol?
−Ah, pero entonces tenía 90 años, ahora pasó el tiempo y los huesos ya no están iguales. Fue el Día del Orgullo Lésbico, yo di el puntapié inicial, era la época en que luchábamos por la absolución de «Higui», una chica lesbiana que iba a ser víctima de una «violación correctiva para que aprenda a ser mujer». Ella se defendió y murió uno de los agresores. Mirá que repugnante: los violadores querían enseñarle a ser mujer. Al final logramos su absolución.
Y el fútbol me empezó a gustar porque mi nieta, juega en el Norita Fútbol Club, lo hace muy bien y con mucho entusiasmo. Me nombraron madrina y para mí las chicas se merecen todo el respeto de la AFA y del pueblo, acaban de ganar una copa. El último mundial lo escuché por radio y fue emocionante. Lo hice así para no ver a los políticos que aparecían en la tele hablando y hablando, no me los banqué. Porque el fútbol tiene mucho de compañerismo. Si no pasás la pelota, el gol no se hace. Y en la vida real, en muchos políticos todavía hay montón de egoísmos, buscan el protagonismo y vienen las divisiones. Me hice futbolera de ese modo.
−Notables diferencias con el Mundial 78 cuando periodistas extranjeros no fueron a la ceremonia de inauguración sino a la ronda.
−Sí, nos ayudaron mucho. Dimos el salto hacia otros países, a Europa y al mundo.
−Muchos sostienen que ese mundial, al final de cuentas, lo ganaron las Madres.
−Y sí, empezamos a tener la solidaridad y el compromiso que hasta llegaba de países desconocidos. Realmente fue un logro mundial.

