15 de diciembre de 2021
El 14 de julio de 2020 dos personas todavía no identificadas asesinaron a balazos a Eduardo Trasante, pastor evangélico y exconcejal del partido Ciudad Futura, en su domicilio de la zona oeste de Rosario. El vuelco de Trasante hacia la política se produjo después de la muerte de uno de sus hijos en lo que se llamó el triple crimen de Villa Moreno, perpetrado el 1° de enero de 2012 por un grupo dedicado a la venta de drogas. En el curso de la investigación se comprobó que parte del plan fue gestionado por presos de la Unidad 11 de la localidad de Piñero.
«A poco de comenzar las averiguaciones, la fiscalía nos informó que desde el pabellón 9 de la cárcel de Piñero se había orquestado la compra del auto utilizado en el hecho y los pasamanos entre distintas personas alrededor del vehículo», dice Gabriela Durruty, abogada de la familia Trasante. Las sospechas apuntaron a Julio Rodríguez Granthon, ciudadano peruano detenido desde 2019 por tráfico de drogas, quien alcanzó a romper el teléfono celular del que disponía clandestinamente antes de que los guardias requisaran su celda.
«Según la propia fiscalía, al menos un 30% de los crímenes que sucedían en Rosario a esa fecha respondían a órdenes del pabellón 9 de Piñero. Pero en el caso de Trasante hasta ahora no hay móvil del crimen, ni autores intelectuales y tampoco ejecutores identificados. La causa no avanza desde octubre de 2020», agrega Durruty.
