2 de julio de 2021
La aceleración en la transmisión del virus, reflejada en un sostenido aumento en la cantidad de contagios, se impuso a las especulaciones políticas de quienes decidieron hacer jugar en la incipiente campaña electoral para las legislativas de noviembre, el comprensible cansancio y malhumor social ante las restricciones establecidas como parte de las políticas sanitarias y sus consecuencias económicas.
El Gobierno nacional, en esta oportunidad con el respaldo de los mandatarios provinciales, profundizó la limitación a la movilidad, con una cuarentena de once días, con cinco jornadas hábiles en el medio en las que regirá el esquema anterior de restricción nocturna, pero con habilitación para actividades no esenciales. El propio jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, debió aceptar el cese temporario de la presencialidad en las aulas, que ya regía en otros distritos. Lo hizo empujado por los alarmantes datos de contagios, muertes y ocupación de camas de terapia intensiva en su distrito. Los meses venideros no serán fáciles, la llegada del invierno significará un nuevo desafío para afrontar la segunda ola de COVID-19. Sin embargo, la esperanza se sostiene en la campaña de vacunación, reforzada con la llegada de nuevas partidas de AstraZeneca (las elaboradas en alianza con México) y Sputnik y el anunciado comienzo de la producción local de esta última. El Gobierno debe adoptar las medidas necesarias, lograr su cumplimiento con el apoyo de las provincias y, al mismo tiempo, asistir económicamente a los sectores más desprotegidos y afectados por las medidas de aislamiento. Todo esto deberá ocurrir en el marco de una intensa campaña de los sectores más furibundos de la oposición en coalición con los medios de comunicación más poderosos, que en pos de beneficios electorales motorizan noticias falsas y alientan el negacionismo. En la nueva etapa de la batalla contra el COVID-19 se combinan las medidas de restricción con el avance de la vacunación, en una carrera en la que se pone en juego la capacidad de atención de un sistema de salud que opera al límite de sus posibilidades.

Controles. Mayores restricciones temporales. (NA)
