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La tregua por el fallecimiento de Mandela terminó. Las divisiones internas del movimiento que fundó se profundizan en torno a la figura del presidente Jacob Zuma. Silbado en el funeral de Madiba, Zuma experimentó una nueva caída en su imagen tras conocerse que usó 21 millones de dólares del presupuesto público para remodelar su residencia. El presidente enfrenta un rechazo creciente dentro de sus filas tras la represión de la protesta de Marikana en 2012, caso que investiga la Justicia y en el que murieron 45 personas. Sin embargo, aun sin el apoyo del gremio más fuerte del país, el metalúrgico NUMSA, y de la central obrera COSATU, los analistas políticos del país africano no creen que el frente que lideró Mandela deje de ser la fuerza mayoritaria y con mejores perspectivas para las elecciones  de abril próximo.