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Estados Unidos consolida la militarización fronteras adentro. El Departamento de Defensa puso en marcha un programa para donar los excedentes de guerra a las policías de todo el país. El organismo entregó 165 vehículos de combate que «sobraron» de Irak y asegura que no pudieron suplir los otros 731 pedidos de los sheriffs. La Unión de Libertades Civiles, que lleva adelante una campaña cuyo lema es «las ciudades no necesitan tanques»,  repudió la entrega de los blindados MRAP y anticipó un aumento de la violencia interna. La ONG advirtió que se está viendo la punta del iceberg de una tendencia a «aumentar el uso de dinero federal para militarizar aún más a los policías» y advirtió que existieron varios casos en los que agentes utilizaron material remanente de Irak «de manera innecesaria, desproporcionada y contraproducente». El Centro de Iniciativa y Organización Árabe también descalificó al programa, tildándolo como «un medio más de control social» y «una estrategia de represión para penetrar profundamente en las comunidades».