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Industria Nacional. Los estudios facturaron el año pasado 90 millones de dólares.

Según un informe de 2012 de la compañía Rock ’n’ Roll Studio, la cantidad de estudios que desarrollan videojuegos en América Latina son alrededor de 300. Acorde con datos de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina (ADVA), el país se ha posicionado en la región como uno de los principales productores, con más de 70 estudios registrados de diverso tamaño que facturaron el año pasado alrededor de 90 millones de dólares.
Durgan Nalar, director de la revista y comunidad online de jugadores Irrompibles, explica que en Argentina «muchos de los estudios que trabajan en esto hacen outsourcing». Es decir, son subcontratados. Globant, por ejemplo, considerada la empresa líder del sector local, «produce partes del gameplay del famoso FIFA para Electronic Arts. El outsourcing todavía es una de las fuentes de ingreso más grandes, en lo que es desarrollo argentino», agrega.
El avance de los smartphones ha contribuido a su crecimiento. En este formato, los juegos no requieren del mismo poder gráfico que sus parientes de PC o consolas, lo que permite presupuestos más accesibles. Lejos, por cierto, de los 200 millones de dólares que la canadiense Bioware invirtió en Star Wars: old republic. Los emprendimientos locales que optan por construir su propia línea de juegos, en general ofrecen una descarga gratuita y cobran por extras, continuaciones, etcétera (esquema conocido como freemium).
Para estudios como Dedalord, que crea sus propios personajes, plataformas como las de Google o Apple –desde las cuales los usuarios descargan los juegos a sus celulares– han sido de gran ayuda. Diego Ruiz, uno de los fundadores de Dedalord, plantea que el aspecto comercial representa a veces el mayor desafío. Implica «viajar mucho, hacer muchos contactos, visibilizar el producto: lo que está atrás, en un cajón, no lo ve nadie, no lo compra nadie».
Dedalord ya cuenta con un producto exitoso, Falling Fred, running Fred (que lleva 16 millones de descargas) y el recientemente lanzado Skiing Fred. Si llama la atención que todos los títulos sean en inglés, es porque sus principales consumidores se encuentran en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia; por el momento, lo desarrollado en Argentina tiene destino de exportación, con escaso consumo local.
Avizorando nuevas posibilidades en el futuro próximo, Ruiz señala que el mundo de las consolas –ante la saturación temática de las grandes empresas y los elevados costos– se está abriendo para independientes como Dedalord, en busca de originalidad. Asimismo, Nalar –que además es diseñador y docente en la carrera de Desarrollo de Videojuegos del instituto terciario Image Campus– considera que un siguiente paso, más allá de mejorar el financiamiento para poder afrontar proyectos más ambiciosos, es encontrar una identidad narrativa y cultural propia, alejada de las convenciones usuales: «El videojuego es un vehículo ideal para eso y, como industria, ofrece una salida laboral muy importante».

Diego Braude