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Naciones Unidas había informado en diciembre que la cantidad de basura electrónica iba a crecer nada menos que un 33% en los próximos años y que África sería uno de los principales receptores. El sombrío pronóstico empieza a corroborarse especialmente en Zimbabwe, que, según Inter Press Service, se acerca a una crisis ambiental debido a la ausencia de control de los desechos que se arrojan en su territorio. La agencia de información alternativa indica que el país suscribió convenios que impiden la importación de materiales peligrosos, pero que éstos no incluyen explícitamente los restos electrónicos, los cuales son quemados o extraídos en basurales por recicladores que ignoran los peligros químicos a los que se exponen. Por otro lado, la mayoría de los municipios no cumple con los mínimos estándares de separación de residuos. En los últimos meses, los países africanos han pedido a la Unión Europea que endurezca sus leyes para evitar que estos desperdicios lleguen de forma indiscriminada al continente negro.