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La asociación impulsa el desarrollo de los artistas jóvenes y populariza el género en el circuito off-Colón: desde su fundación en 1999, ya convocó a más de 320.000 espectadores.

 

(Prensa Juventus Lyrica)

Hace 15 años, el diario The New York Times publicaba: «En Buenos Aires ha surgido una nueva compañía de ópera, Juventus Lyrica, como un ámbito para los cantantes jóvenes, y que se ha ganado el reconocimiento de la crítica, especialmente por su deliciosa producción de El barbero de Sevilla». Un año antes, Ana D’Anna, que es ahora la directora artística de la organización, contactaba a Antonio María Russo, director musical, para contarle su idea. Y en 1999, junto con Horacio Jaunarena (el presidente actual) fundaban la Asociación Juventus Lyrica. Para celebrar su decimoquinto aniversario, los días 7, 9, 13 y 15 de noviembre se llevarán a cabo en el Teatro Avenida las funciones de la Gran Gala Aniversario, con una antología de las piezas estrenadas a la fecha.
«Cuando comenzamos era impensable hacer algo al margen del Teatro Colón. Por eso ellos tenían pensado hacer sólo una obra o dos. ¡Y ya vamos por más de 80 representaciones!», dice María Jaunarena, hija de D’Anna y Jaunarena y también directora ejecutiva de la entidad desde 2002. En estos tres lustros de historia, reunieron a más de 320.000 espectadores, a más de 1.750 artistas y 360 cantantes, además de cosechar una decena de reconocimientos: entre otros, fue declarada de interés cultural por el Gobierno nacional y el de la ciudad.
«La Juventus Lyrica marcó un antes y un después», sigue Jaunarena. «En 1999 todo era diferente. Pero con la asociación se inauguró un circuito de ópera alternativo conocido hoy en día como off-Colón. Y así, con el tiempo, se demostró que el género no está destinado sólo a una elite económica o intelectual. No es necesario ser un erudito para disfrutar», dice la directora ejecutiva. Y los hechos le dan la razón: en las funciones no hay que tener conocimientos específicos (los textos originales, por ejemplo, están subtitulados), y los precios de las entradas oscilan entre los 60 y 600 pesos (un tercio, aproximadamente, de lo que propone el Teatro Colón). Se plantea algo más: «Juventus es como una escuela, un taller de investigación donde intentamos rozar el arte», dice siempre Ana D’Anna. Y es que la asociación se propone como una lanzadera de talentos. Sobre el escenario del Teatro Avenida, que es donde suelen representar sus óperas en Buenos Aires, decenas de artistas se entrenaron, se foguearon y crecieron durante estos años. Y, en muchos casos, despuntaron y se fueron: los llamaron del Teatro Colón, de La Bastilla en París (fue el caso del barítono Armando Noguera) o desde la Scala de Milán (donde aún hoy canta la soprano uruguaya María José Siri).
Según la dirección, Juventus Lyrica es una usina de artistas que ha contribuido a la creación de una nueva generación de directores y de cantantes líricos en la Argentina. La propia Jaunarena es un ejemplo: tras formarse, se incorporó en 2004 al ámbito artístico, como responsable de diseño de vestuario. Y ya arribó a su ópera número 15 como máxima responsable de la indumentaria. 8 años después, quiso subir un peldaño más e incursionó en la dirección escénica. Y en 2013, con La flauta mágica, ganaba el Premio ACE a mejor regie de ópera.
En setiembre pasado y en el Teatro Avenida se estrenó la ópera Los cuentos de Hoffmann, del compositor del siglo XIX Jacques Offenbach. Todo lo que se ve y todo lo que se oye sobre el escenario durante las tres horas y media de espectáculo es la consecuencia de un ajuste minucioso entre la parte escénica y la parte musical. En la primera de ellas, a cargo de Ana D’Anna, se coordinan las propuestas escenográficas, de vestuario y de iluminación; en el caso de la música, el director André Dos Santos interpreta y da órdenes a los instrumentos que suenan desde el foso.
Paralelamente, se incluye la parte actoral: se destacan Mariano Spagnolo, Enrique Folger, Laura Pisani o Carolina Gómez, entre los más de 70 artistas que siguen las indicaciones de D’Anna, que cuenta a su vez con la ayuda de los maestros acompañantes de ensayo, el apuntador, la maestra de luces, el asesor idiomático o el propio Coro de Juventus Lyrica, dirigido por Hernán Sánchez Arteaga. En total, unos 120 profesionales afinan sus destrezas para el público luego de tres meses de ensayo. Y el resultado es una filigrana que se repetirá sólo cuatro veces y que provocará una ovación unánime entre el público al finalizar los cinco actos.
«La preparación es un proceso muy largo y muy costoso», dice la directora ejecutiva. «Por eso la ópera no es rentable. Las ganancias de boletería nunca van a generar beneficios». En la actualidad, la financiación llega de dos vertientes: el 50% de la venta de abonos anuales y el otro 50% de la venta de entradas y de auspicios empresariales (destaca Jaunarena la Ley de Mecenazgo Cultural de la ciudad, que desde 2009 otorga ventajas fiscales a empresas que realizan donaciones a entidades culturales). El alto costo de las funciones es lo que, precisamente, evita por ahora uno de los retos de la Juventus Lyrica: llevar la ópera al interior del país.

Ana Claudia Rodríguez