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La sociedad italiana está mostrando una de sus peores caras. La constante afluencia de inmigrantes africanos y el hecho de que el resto de Europa le esté dando la espalda al problema comienzan a generar resentimiento y xenofobia en la población. Los suburbios de Roma, especialmente sus transportes públicos, registran cada vez más incidentes de tinte racista contra los solicitantes de asilo, quienes no dejan de responder a las agresiones, tal como sucedió con la toma de un autobús en las últimas semanas. El brote de ébola sirvió para que las voces más reaccionarias comenzaran a predicar la intolerancia contra los llegados de África. Así fue que en Milán se produjo una manifestación encabezada por la Liga Norte que tuvo como lema «defendamos la frontera y detengamos la invasión». La situación también afecta a otras colectividades, como la gitana. A pocos kilómetros de donde se produjo la concentración, en la localidad de Borgaro, las autoridades plantearon la posibilidad de habilitar buses segregados para los romaníes con el fin de evitar que se produzcan nuevos enfrentamientos.