Contenido restringido

Son más de 15 discos los que lleva editados Guillermo Fernández, con un trazado artístico de amplio espectro en el tango. Cantó y se crió al calor de los clásicos, artistas y canciones. Ahora camina por la actualidad de una expresión que desde hace más de una década regenera sus fuentes, pero también crea nuevas sonoridades sin cargar con temores ni mochilas del pasado. Fernández conoce esos dos paradigmas y produce con soltura trabajos que revelan su sólido arraigo en el género. Y esa soltura es la que le permite por momentos dedicarse a Piazzolla (Conexión Piazzolla-Ferrer), ponerse al hombro su propia orquesta (Deseo) o inaugurar la serie de los «de» con De gitanos y tangueros.
El flamante De criollos y tangueros evoca el universo y las vivencias sociales y culturales de las primeras décadas del siglo XX, los años anteriores a la «década de oro» del tango. «La idea era revivir ese sentimiento asumido por la gente de los años 20, que dejaban sus pueblos natales para internarse en la selva urbana, dando paso a una música criolla con dejos de nostalgia, dramatismo y romance», explica el cantor sobre el material, que reúne tangos, milongas con sus distintas vertientes y estilos, valses y aires de zamba.
«Si te miro me distraigo / caminito de mi pago / si te miro me distraigo / si te canto te puedo alcanzar», dice Fernández en «Paloma herida», una de las tantas composiciones originales que comparte con el actor y músico Luis Longhi, en una dupla que, desde hace varios años, produce repertorio para el género. Uno de los últimos trabajos de Fernández y Longhi es El tango es puro cuento, un libro y un disco –publicados por el Centro Cultural de la Cooperación y la editorial Abrazos– que buscan tender un puente entre la música porteña y el gusto de los chicos.
Además de las composiciones originales como «Mate Cosido» («el bandido de los pobres», lo describe), «Payada Gardel-Razzano» (un destacado dúo personificado en la voz de Fernández y el Chino Laborde), el trabajo propone otras dos líneas de escucha que colocan al cantor en diversos registros. Así aparece Fernández, por un lado, con su reconocido corte de intérprete criollo y tanguero en las milongas, los valses y los tangos como «Temblando» o «Al pie de la Santa Cruz»; mientras que, con un color distintivo, fluido, sensible y bien llevado, asume la profundidad de los aires y tiempos de zamba que amplían el espectro de sus matices.
Todo aparece coronado por el escenario guitarrero que aportan los arreglos del mismo Fernández y de Cesar Angeleri. Mención especial para el bonus track, «La cría del plata», versión en vivo del tema del compositor Jorge Alorsa Pandelucos que resume los principios de De criollos y tangueros: «Soy rancho de chapa y cartón / Corrientes y 9 de julio / Calle de tierra y arrabal / Soy empedrado y obelisco / Soy el cocoliche cantor / Y soy el hambre de los gringos / Dale que va, guarda que ya es cuesta arriba el camino / Dale que va, bancatela».

Maximiliano Senkiw