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El teniente Luis Gonzalo Segura destapó la olla y el ejército español no lo perdonó. Luego de publicar Un paso al frente, novela en la que reveló la generalizada corrupción militar, fue recluido por el Ministerio de Defensa durante dos meses. Segura contestó la sanción con una huelga de hambre y fue trasladado a un hospital madrileño en el que permanece bajo una fuerte custodia. El «Bradley Manning español», podría enfrentar penas de hasta seis años de prisión. Comisiones de servicio falsas, pago indebido de servicios de lujo, venta ilegal de inventario en Internet, son algunos de los delitos que alimentaron la deuda de 26 millones de euros que posee hoy el ejército, según expresó Segura. «Ha habido una especie de pacto entre los dirigentes de la sociedad civil y los del mundo militar por el que nadie se quería meter en el terreno de nadie», declaró.