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Los barrios marginales de Chicago siguen indignados por el histórico cierre de escuelas. Las comunidades latina y afroamericana se unieron a los sindicatos docentes para revertir la decisión de clausurar 54 primarias para paliar el déficit de 1.000 millones de dólares del sector educativo. Luego de la represión policial de las protestas, que se dieron tanto dentro de la asamblea de la junta escolar como en las calles, la justicia federal intervino para revisar la decisión, que cuenta con el apoyo del alcalde demócrata Rahm Emanuel. Las autoridades de Chicago fueron demandadas, entre otras causas, por discriminación racial y abandono de los chicos con necesidades especiales que eran recibidos en los colegios perjudicados por esta medida inédita en la historia estadounidense.