Contenido restringido

Los mineros polacos forzaron un acuerdo con la primera ministra Ewa Kopacz: la gestión de corte neoliberal había planteado un ajuste de la compañía estatal Jastrzebska Spólka Weglova advirtiendo el cierre de 4 minas en el sur del país por considerarlas deficitarias. El sindicato Solidaridad no tardó en llevar a la huelga a 12 minas, una medida contundente en un país cuyas fuentes de calor y energía dependen de esa actividad. «La primera ministra mostró ineptitud cuando decidió ir a la confrontación con nosotros y no con su entorno», aseveró Waclaw Czerkawski, de la Unión Sindical de Trabajadores Mineros. También destacó que la gente se oponía al plan, que la protesta era culpa del gobierno y que la empresa «tiene que ser reestructurada, no liquidada». Desde la caída de la URSS, los sucesivos gobiernos intentan, sin éxito, aplicar las reglas del libre mercado a la minería.