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La huelga de 400.000 trabajadores chinos que paralizó en abril a la empresa Yue Yuen, una de las grandes proveedoras de Adidas, Nike y Reebook, se convirtió en uno de los paros más exitosos de los últimos años en Asia. La medida –a pocas semanas de una protesta masiva en Camboya– provocó un desplome de las acciones de la compañía en la Bolsa de Hong Kong y fue combatida con la incorporación de empleados temporales y con la detención de los portavoces y de aquellos que se negaban a desempeñar su trabajo. Había comenzado con el reclamo de varios obreros que se jubilaron y notaron que Yue Yuen les daría una asignación mínima, sin relación con las extenuantes jornadas y años de servicio. El gobierno intervino a través del sindicato oficial tratando de mitigar el conflicto.