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Fútbol, dinámica de lo impensado. El título del primer libro de Dante Panzeri, reeditado el año pasado, es citado y utilizado de todas las maneras posibles y por toda clase de periodistas deportivos. Si este hombre nacido en 1921 en Rosario y fallecido en abril de 1978 en la ciudad de Buenos Aires resucitara y viera los múltiples usos que se le dan a su frase, sin ninguna duda escribiría una furibunda diatriba en la que no faltaría la primera sentencia del volumen citado: «Este libro no sirve para nada».
El Gráfico, Así, Satiricón, El Día, La Prensa, Canal 13, Canal 7, Radio Nacional, Radio Belgrano, Radio Splendid: esta es una lista muy incompleta de medios gráficos y audiovisuales donde trabajó Panzeri. Su formidable capacidad de trabajo suma, además del ya citado Fútbol, dinámica…, otro libro llamado Burguesía y gangsterismo en el deporte. Su opinión nunca pasaba desapercibida, y podía ir desde vindicaciones de jugadores de la talla de Pelé, Ricardo Bochini o Walter Gómez, hasta su mirada de deportes como el automovilismo o el box, pasando por el Estudiantes comandado por Osvaldo Zubeldía, dirigentes como Alberto J. Armando, y el PRODE y los juegos de azar.
Lo cierto es que hacía falta una antología de las notas periodísticas que Panzeri publicó en la prensa gráfica. Matías Bauso tuvo la idea, y la criatura ya tiene nombre: Dirigentes, decencia y wines: obra periodística de Dante Panzeri, un libro de 544 páginas publicado por Editorial Sudamericana. «Panzeri fue un gran periodista deportivo, pero fue un gran periodista a secas. Fue de los primeros que hizo “periodismo de periodistas”. Y a su vez creo que fue un crítico cultural sin la academia. Tomó un elemento popular como es el fútbol y, pasado por él, el fútbol adquirió un nuevo sentido. Aparte, fue un gran personaje, alguien absolutamente desmesurado», dice Bauso, que leyó más de 6.000 notas del hombre en cuestión para seleccionar las que integran el volumen. Hay dos hallazgos extraordinarios en Dirigentes, decencia y wines. El primero es «Panzeri Confidencial»: una suerte de proto newsletter por suscripción creado por Laureano Villamarán y Panzeri, que compilaba lo mejor de su producción mensual tras su alejamiento de El Gráfico, revista en la que llegó a ocupar el puesto de director. Cuenta Bauso: «Eran 16 hojas mimeografiadas en las que él, como único aporte novedoso, contestaba el correo de lectores. Y tuvo nada más que seis números. Una vez por mes, los lectores se juntaban con él a comer y le hacían preguntas. Y con el transcurrir de los números fue escribiendo cosas exclusivas».
Lo segundo son las notas manuscritas del encuentro de Panzeri con el vicealmirante Carlos Lacoste, hombre fuerte del Ente Autárquico Mundial 78, a propósito de la oposición del periodista a la organización del campeonato de fútbol finalmente ganado por la Argentina que Panzeri no llegó a ver, ya que falleció 45 días antes de su inicio. Según Bauso, «siempre hubo muchas versiones de su reunión con Lacoste y ahí está todo lo que le dijo y lo que Lacoste le dijo a él. Y es la primera vez que alguien del Proceso dice abiertamente que iban a utilizar el Mundial para tapar cosas. Que el gobierno necesitaba controlar el sindicalismo y la subversión, que compraron a los periodistas más importantes, que era imperioso organizar el Mundial porque lo necesitaban para la imagen del país en el exterior».
En cuanto a la fantasía de cómo sería su vida actual, Bauso no duda de que sería un defensor acérrimo del juego del Barcelona. Y, asimismo, considera que le sería muy difícil trabajar en la actualidad. «La sociedad soportaba que un tipo la pinchara todo el tiempo y que le dijera que eso que iban a ver todos los domingos para entretenerse no era tan limpio. Que se aceptara una contrafigura como Muñoz. Hoy, que es todo tan amplio, hasta es negocio que haya un crítico, que haya un showman, que esté el programa de Fantino, que estén Closs, Niembro, Víctor Hugo, Olé y Un caño. El que les mostró el camino para empezar a decir esas cosas fue Panzeri».

Pablo Strozza