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Las elecciones parlamentarias de 2014 se convirtieron en un referendo sobre el estatus de Bélgica. La Nueva Alianza Flamenca, liderada por Bart De Wever, presentó su agenda para salir de la crisis política: dar todo el poder a los dos nuevos estados emergentes, Flandes y Valonia, y reducir a la mínima expresión a Bélgica por ser «complicada y cara». El partido independentista calificó su propuesta de «ideal» y dijo que no son «castillos en el aire» sino que es posible si hay «voluntad política».