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Bosnios musulmanes, croatas y serbios se unieron masivamente en las calles de Bosnia-Herzegovina para repudiar la muerte de varios bebés que necesitaban tratamiento médico en el exterior pero que no pudieron salir del país debido a los desacuerdos partidarios sobre los criterios para emitir los documentos de identidad y seguridad social. A casi 20 años del fin de la guerra, se unieron bajo el reclamo «no queremos etnias, queremos nuestra identidad». Lo que comenzó con un grupo de madres acompañadas por bebés, jubilados y estudiantes que cercaban el Parlamento terminó con la adhesión de otros sectores: «La gente está harta de esta situación. Los políticos cultivan el miedo interétnico para erigirse en los indispensables defensores del pueblo, pero empieza a entender que el mayor peligro para sus vidas no es el vecino de otra etnia, sino los administradores ineptos y corruptos que tenemos» relató un activista.