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«Somos el partido radical más fuerte de Europa» sentenció el líder neonazi húngaro Gabor Vona. Después de lograr el tercer puesto en los comicios generales, la agrupación Jobbik se posicionó para la futura renovación de las alcaldías y seguirá impulsando un referendo sobre la permanencia del país en la Unión Europea. La fuerza de Vona consiguió el apoyo de uno de cada cinco húngaros, especialmente jóvenes, con la promesa de renovar la política y luchar contra la corrupción. La fusión del odio contra los gitanos, a los que culpa del delito y para los que sugirió «campos de internación», el antisemitismo y una imagen de centro derecha nacionalista, está naturalizando la presencia de Vona en el mapa político. Algunos analistas sostienen que el extremista, que hizo campaña trabajando de mesero, jornalero y repartidor de pizza a lo largo del país, podría tener chances de llegar al poder  en los comicios de 2018.