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«Me enterraron otra vez estos desgraciados. Estoy mal, he llorado toda la mañana, esto es un ejemplo de la mala justicia chilena, se pudo haber hecho más», se lamentó uno de los 33 mineros que permanecieron bajo tierra 69 días. Ocurrió luego de que se conociera el cierre de la causa por el episodio que mantuvo en vilo al mundo en setiembre de 2010. El fiscal aseguró que no tenía elementos suficientes para responsabilizar penalmente a Alejandro Bohn y Marcelo Kemmeny, dueños de la mina San José, y a los funcionarios del Servicio Nacional de Geología y Minería. Tras el cierre de la causa penal también se supo que el yacimiento será vendido para retomar la explotación de oro y cobre. Mientras la corporación minera San Esteban liquida sus activos, el grupo de mineros dice sentir vergüenza por la respuesta judicial y espera el resultado de la demanda civil por negligencia contra el Estado chileno.