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La presencia femenina crece en un ambiente tradicionalmente machista como el de la transmisión de los partidos por TV. Experiencias renovadoras, profesionalismo y prejuicios.

 

Analistas. Vila y Lerena demuestran su capacidad profesional para opinar sobre el deporte favorito de los argentinos. (Kala Moreno Parra)

Hace rato que la pelota no sólo es cuestión de hombres. El fútbol, esa pasión argentina, se despoja de a poco de su vestimenta más conservadora y misógina. Como el agua, con su sutileza y su potencia, las mujeres se filtran a fuerza de trabajo y convicción en áreas que antaño parecían impenetrables en el mundo del deporte. Fútbol Para Todos (FTP) acostumbró a los televidentes a algo impensado hace algunos pocos años: no sólo a la democratización de las transmisiones deportivas, sino a que las mujeres estén a cargo, micrófono en mano, de los comentarios, las opiniones y las entrevistas desde el verde césped.
Viviana Vila y Ángela Lerena son las abanderadas de este nuevo rol del género femenino en la pantalla chica. Se muestran despojadas de los dictados estigmatizantes de la belleza y su mercado. Y colocan el profesionalismo como la herramienta fundamental para llevar adelante la dura tarea de reflexionar y pensar sobre algo que, según ellas, era el último bastión del machismo: el fútbol.

 

Cuestión de género
Hace ya algunos años que las chicas juegan al fútbol profesionalmente, hay réferis, entrenadoras, dirigentes y, sobre todo, hinchas apasionadas que llevan los colores de su equipo en la sangre. Se las ve en la tribuna o frente a la TV. «Sí, y putean y chiflan», podría decir una feminista con sentido común, subrayando una obviedad.
«El machismo se concentró en el deporte», arremete Ángela Lerena, quien hoy cubre el campo de juego en las transmisiones de FPT de Primera A. Sin embargo, aclara, «no es algo exclusivo del deporte, de hecho los índices laborales indican que las mujeres cobran menos que el hombre por el mismo trabajo. El periodismo deportivo es una especie de último reducto del machismo, en el cual pareciera que los hombres dicen: “Están bien los derechos de las mujeres, pero este espacio es nuestro”», afirma. Futbolera desde los 13 años, trabajadora del medio desde hace 18, postula que es necesario «hacer un trabajo de concientización, de apertura de cabezas, porque el periodismo deportivo y el ámbito deportivo en general están un poco retrasados con respecto al resto de la sociedad en cuanto a la inserción y la aceptación de la mujer», comenta.
«No podemos ignorar la realidad», considera por su parte Viviana Vila a la hora de pensar la relación entre género y periodismo. «Hay una mirada misógina muy profunda. Se mira mal a la mujer que se mete con el fútbol, y es imposible soslayar el tema», señala la primera comentarista de fútbol de la televisión argentina. Además de este título de pionera, es mujer de radio y, desde hace años, integra el equipo de Víctor Hugo Morales.
Locutora y docente, Vila es víctima de maltratos y agresiones virtuales. Desde páginas web y redes sociales, la atacan con mensajes inyectados de machismo recalcitrante. «Primero me impactó, me chocó mucho, porque no pensé que existían esas reacciones, sobre todo de parte de gente que no te conoce», comenta. «No estaba acostumbrada, fue una cachetada para la que no estaba preparada», reflexiona sobre las agresiones que recibe por tal o cual comentario que hizo en un partido.
¿A qué se deben las muestras de intolerancia? «Se han dado varias cosas», aclara Vila. Y enumera: «Están los que no toleran que una mujer opine sobre fútbol. Porque presentar noticias sí está permitido, el tema es emitir opinión. Después hay un grupo de varones que, para no quedar como machistas, antiguos o pacatos, dicen que nos aceptan, pero en el fondo no lo hacen. Siempre hay sobre la mujer una lupa demasiado grande, un juzgamiento constante de cada coma, punto, palabra, gesto o mueca. Cada cosa es juzgada con mucha saña, casi demonizándonos», asegura. «Hay mucha gente a la que no le gusta mi trabajo, y eso es válido y lo respeto. Lo que no puedo entender es el maltrato», remarca.
Las agresiones no sólo provienen de sectores misóginos de la audiencia, sino que también se alimentan de la dicotomía gobierno-oposición, una cuestión que abarca a los trabajadores de la TV Pública y del fpt en general. «Se mezcla todo», resume Vila. «Dicen que yo le robo la plata a la gente, que me imponen lo que tengo que decir, cuando jamás ha pasado. Laburo con mucha libertad», define.
A su turno, Lerena advierte que a muchos hombres les molesta que la mujer demuestre su capacidad de observar el fútbol con detenimiento, de pensar el juego en términos racionales. «Lo que cuesta es la aceptación del rol de la mujer como analista, cumpliendo una función más relacionada con lo intelectual. Es más fácil hoy que la mujer sea aceptada en el ámbito del periodismo deportivo desde un lugar estético», enfatiza.
Ambas coinciden en la necesidad de seguir hablando sobre el papel de las mujeres en los medios de comunicación y, específicamente, en el ambiente deportivo. «Hay deportes peores que el fútbol», alerta Lerena, «He cubierto automovilismo y boxeo y, si la mujer pregunta en una conferencia de prensa, el resto de los presentes se dan vuelta para ver quién fue la que se atrevió. Son duros», asegura.
«De la mujer se espera no solamente que sea profesional y eficiente, sino que lo haga en un nivel superlativo», completa. «Un grado de perfección que no se le exige a nadie en ningún trabajo, porque una mujer para ganarse un espacio tiene que tener una actuación perfecta: lo que están buscando es el error, el tropiezo, el tartamudeo. Y, a partir de eso, llegan a la conclusión de que la mujer no puede ser, por ejemplo, periodista deportiva. Lo único que eso demuestra es que somos tan imperfectas como el hombre».

 

La conquista del espacio
Está socialmente aceptado que las mujeres hablen de deportes como el hockey, el tenis o el voley. O sea, aquellos que desde hace años las féminas vienen practicando con relativo éxito. Categórica, Lerena sostiene que «a la mujer se le “permite” hablar de hockey o de voley porque al hombre no le importa. Son espacios que no están en disputa. El hombre no quiere entregar el último reducto que le queda, que en verdad ya perdió», considera.
Estas dos periodistas encabezan la apuesta femenina de FTP, a la que se suma Mariana Lamas, en la cobertura de los partidos de la B Nacional. Según datos del Círculo de Periodistas Deportivos, en la década del 90 se produjo un aumento considerable de inscripciones de alumnas en la carrera. Y el número viene avanzando sin pausa desde entonces. En la última década, por ejemplo en Deportea, la cantidad de mujeres entre los estudiantes supera ampliamente el 30%. «Nosotras no creemos que el espacio sea de alguien, es más bien de quien lo quiera ocupar. Y por eso estamos acá, basadas en el estudio, el trabajo, el profesionalismo, que es lo que tiene que tener una persona para desarrollarse en su ámbito», sentencia Lerena.
Pero, ¿es realmente un espacio que tienen que conquistar? «La verdad es que sí. Lamentablemente, es así. Estoy cansada, hace 18 años que laburo en esto», responde la periodista que, junto a Vila, dicta charlas en distintas universidades en torno a la temática. De alguna manera, son un ejemplo para las jóvenes camadas. «Nos pueden ver como referentes. Tratamos de decirles a las chicas cuáles son las dificultades, pero también las ventajas. Por ejemplo, al ser más observadas, ante la exigencia de excelencia las mujeres terminamos siendo mejores profesionales. No nos queda otra que ser la mejor versión de nosotras mismas», define.
En opinión de Vila, «puede ser ejemplar la insistencia de que profundicen en el estudio y se preparen para cumplir un sueño y un objetivo, que es trabajar de lo que quieren. Desde ese lugar hemos abierto un camino varias mujeres», comenta. «Igual estamos mejor que hace 10, 20 o 30 años», acota Lerena. «Hay que ver lo positivo y, de acá en adelante, sólo resta mejorar», afirma.

 

Otro perfil
La frivolidad de los 90 también tuvo su reflejo en el periodismo deportivo. La nueva y masiva TV por cable construyó a la mujer, en su vínculo con el deporte, desde un óptica estigmatizante y superficial. La dictadura de la imagen se impuso como una norma, que hoy continúa en algunas señales.
«La televisión es la dictadura de la imagen», sentencia Lerena. Y recuerda sus horas en TyC Sports: «Tuve experiencias muy agresivas. Había que estar flaca, había que usar ropa ajustada, siempre en una actitud sexy. Si bien la TV es imagen y hay que ser agradable, eso no implica que tenga que contar los goles de Morón con un escote. Esa es una pelea que hay que dar. Hoy el 99% de las mujeres que hay en televisión son lindas, dentro de los parámetros que la sociedad le asigna a la belleza», confiesa.
Fútbol Para Todos pretende separarse de ese mandato de la TV comercial. «Todo eso no iba a cambiar si no cambiaba de manos», puntualiza Vila. «No iba a haber mujeres, no iba a haber caras feas ni excedidos de peso. Sé que no me llamaron por mi figura, porque no tengo veinte años, porque no soy modelo. A nosotras nos buscaron por otro perfil», remata la periodista.

Mariano Ugarte