Opinión

María Florencia Alcaraz

«Plantear que la prostitución es una relación contractual entre personas iguales es ponerle una máscara. No hay igualdad en el vínculo entre la mujer explotada y el varón que disfraza de “cliente” su relación prostituyente.  Los sujetos de placer son los hombres. Las mujeres, los objetos al servicio del placer masculino. La pregunta es si queremos habitar un mundo donde todo se pague.»