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El equipo argentino deberá afrontar un repechaje para mantenerse en la elite del tradicional torneo. Las causas de la derrota ante Italia y el papel de Del Potro.

 

Decepción. Sin figuras convocantes, el conjunto nacional no pudo superar la primera ronda del torneo luego de 12 años. (Télam)

La imagen de Carlos Berlocq sentado en su silla, sin consuelo, tras la derrota ante Fabio Fognini, que significó el final de la serie ante Italia, resume lo que fue la primera ronda de la Copa Davis 2014 para Argentina. El conjunto nacional cayó por 3-1 en el Patinódromo de Mar del Plata y quedó condenado a jugar un repechaje con el fin de sostenerse en el Grupo Mundial en la edición del año que viene. Ese encuentro se disputará en setiembre ante un rival que se conocerá recién en abril.
La serie ante los italianos se planteaba complicada incluso antes de iniciarse. A las bajas de Juan Martín Del Potro, que nuevamente decidió no participar del certamen, y de David Nalbandian, retirado de la actividad, se les sumó el mal momento que está atravesando Juan Mónaco en el circuito y que se vio reflejado en el polvo de ladrillo de Mar del Plata. De todas formas, el duelo ante Italia arrancó bien para el equipo capitaneado por Martín Jaite. Carlos Berlocq, tras un mal primer set, se recuperó y venció a Andreas Seppi para poner el 1-0.
En segundo turno le tocó jugar a Mónaco, quien perdió en 3 sets ante Fabio Fognini, número 15 del ranking. El empate en la jornada inicial realzó la importancia del dobles disputado el sábado. La dupla argentina compuesta por Eduardo Schwank y Horacio Zeballos arrancó bien y ganó el primer set, pero luego la pareja europea (Fognini y Simone Bolelli) empezó a acertar y se llevó los siguientes 3 sets para quedarse con el partido y poner a los argentinos al borde de quedar afuera del certamen. La eliminación se concretó el domingo tras la caída de Berlocq ante Fognini, lo que obliga al equipo argentino a luchar por su permanencia en la elite después de 12 años, período en el que se llegó a tres finales.

 

Claves y consecuencias
La derrota dejó mucha tela para cortar, en especial por los pasos a seguir que deberá dar la Asociación Argentina de Tenis si es que quiere que el seleccionado nacional permanezca en el Grupo Mundial. La primera disyuntiva que se les presenta a los dirigentes es la elección entre Martín Jaite y Juan Martín Del Potro. La relación entre el capitán y el actual número 4 del mundo no es buena, por lo que pensar en una posible reconciliación parece más una expresión de deseos que algo factible. Jaite dijo tras la serie que quiere continuar en su cargo (tiene contrato hasta diciembre), pero advirtió que si los dirigentes se lo piden, no tendría problemas en renunciar.
Para la AAT la Davis es clave. Es su mayor y casi única fuente de ingresos y, en caso de que Argentina descienda al Grupo Americano, lo más probable es que la gente deje de acompañar al equipo y los auspiciantes importantes se alejen. Y en este punto está la clave, más que en lo deportivo, para que la dirigencia del tenis nacional comience una negociación con Del Potro para que vuelva a representar al país.
La cuestión no es fácil, ya que la relación de La torre de Tandil con sus compañeros, algunos dirigentes, y con parte del público, no es la mejor. «Para Del Potro que lo mira por TV», se escuchó desde las tribunas tras la consumación de la derrota de Berlocq ante Fognini. Parte de los hinchas argentinos no soportaron una nueva ausencia de Del Potro y se lo hicieron saber, aunque también se habla de que los cantos vinieron de un sector de la hinchada vinculado con parte de la dirigencia que no quiere al tandilense. Delpo ya había sufrido una reprobación similar en 2012, en la serie ante República Checa, aunque en aquella ocasión el tenista se encontraba en el estadio, siendo parte del conjunto argentino que cayó ante los checos. Del Potro y su entorno siempre pensaron que esa silbatina estuvo orquestada por alguien que no lo quería en el equipo, aunque nunca lo hicieron público. De todas maneras, la puerta quedó abierta para la vuelta del tandilense, y las razones de su posible regreso son varias. En primer lugar, en la AAT saben que sin Juan Martín será muy difícil mantenerse en la elite, atraer a la gente y a los auspiciantes. Y si bien varios dirigentes no toleran algunas de sus conductas, Arturo Grimaldi, presidente de la Asociación, salió a poner paños fríos y dio una clara muestra de que quiere la vuelta del mejor jugador argentino: «Vamos a modificar lo que haya que modificar para que Del Potro vuelva. La reprobación del público en Mar del Plata fue una falta de respeto. Este chico nos representa todas las semanas en el circuito». El primer paso está dado. El segundo tendrá que darlo Del Potro. Hay algunos indicios de que podría rever su postura, teniendo en cuenta, sobre todo, la cuestión del calendario. El tandilense desea estar en los Juegos Olímpicos en 2016, pero para eso, la ATP, entidad madre del tenis, exige que si un jugador quiere ser parte del plantel olímpico de su país, debe haberlo representado al menos dos veces por Copa Davis en los dos años anteriores a los Juegos. Del Potro, además, no querrá que Argentina descienda al Grupo Americano, ya que esta situación haría que baje la cantidad de series a disputar y, en caso de lesionarse, podría no completar las dos presentaciones necesarias para ir a Río de Janeiro. Con este panorama, su vuelta al equipo de la Davis parece más cercana. Lo que está juego, nada menos, es una parte importante del tenis argentino.

Germán Esmerado