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Los entrenadores, que estarán ausentes en Brasil 2014, son considerados como los mejores del mundo en base a continuos triunfos y novedosos métodos de trabajo.

 

Duelos. Con perfiles y estilos diferentes, los técnicos mantienen una fuerte rivalidad. (AFP/Dachary)

Los dos son ganadores. Tanto uno como el otro generan admiración en todo el mundo. Sus estilos, bien antagónicos, son copiados por varios de sus colegas. Mantienen una rivalidad que estaba planteada incluso antes de que coincidieran en el mismo país y siendo los entrenadores de dos de los equipos más importantes del mundo: Barcelona y Real Madrid. Se trata de Josep Guardiola y José Mourinho. El español y el portugués hace años que son referentes mundiales en la dirección técnica. Guardiola llevó al Barcelona a un nivel sideral. Tanto, que muchos lo consideran el mejor equipo de la historia. Mourinho, por su parte, logró lo que nadie: ganar la liga nacional en cuatro países distintos y conseguir la Liga de Campeones de Europa, certamen donde participan todos los ganadores de las competencias locales en ese continente. Se conocieron en 1996, cuando Pep aún jugaba en Barcelona y Mou era el ayudante de campo del inglés Bobby Robson, entrenador del conjunto blaugrana por aquel entonces. Guardiola ha generado una especie de culto. Su Barcelona, con jugadores de la talla de Lionel Messi, Xavi Hernández y Andrés Iniesta, fue campeón en más de una ocasión pero, más importante aún, impuso un estilo de juego, que todos quieren copiar, con una premisa fundamental: la tenencia de la pelota. El Barça de Pep doblegó durante años a sus rivales de manera abrumadora, lo que generó que amantes del fútbol de todo el mundo se rindieran a sus pies. Obsesivo del trabajo y de los detalles, cultor además de valores éticos destacables, dentro y fuera del campo de juego, Guardiola comenzó su etapa como entrenador en la filial del Barcelona hasta que saltó al primer equipo, con el que ganó todo. Hoy, el catalán dirige nada menos que al Bayern Munich alemán, que viene de ser el mejor equipo europeo la temporada pasada pero que en esta, de la mano de Pep, elevó su nivel a otra dimensión. En la Bundesliga marcha invicto y se encamina a ganar el campeonato con varias fechas de anticipación, en tanto que en la Liga de Campeones ya se encuentra en octavos de final. Guardiola, por primera vez fuera de Barcelona, sigue imponiendo sus condiciones al mando del Bayern.
El caso de José Mourinho es curioso. El portugués saltó a la fama dirigiendo al Porto de su país, con el que ganó la Copa UEFA, el segundo certamen en importancia a nivel europeo y, un año más tarde, en 2004, la Liga de Campeones, sorprendiendo al mundo. El Chelsea inglés puso sus ojos en él y se lo llevó. Allí ganó 6 títulos en cuatro años, pero no pudo coronarlos consiguiendo el trofeo más preciado: la Liga de Campeones.
Tras su paso por Inglaterra, Mou –como lo apodan– recaló en el Inter de Milán, donde iba a comenzar su duelo personal con Guardiola y con el Barcelona. En 2010, el equipo italiano eliminó al Barça en semifinales de la Liga de Campeones luego de resistir los embates de su adversario con una estrategia muy defensiva. Ese encuentro suscitó un gran debate entre los seguidores de Mourinho y del entrenador español sobre las formas y las armas para ganar un partido.
Para sumarle un poco de morbo al asunto, el portugués fue contratado por el Real Madrid que, cansado del dominio del Barcelona, fue a buscar al entrenador que supo cómo ganarle. En los dos años que Mou y Pep coincidieron en la liga española, se repartieron un título cada uno, relegando a su rival directo al segundo puesto. De todas maneras, quien terminó celebrando fue Guardiola, ya que su equipo obtuvo la Liga de Campeones en 2011, trofeo que el portugués no pudo conseguir en la Casa Blanca y que lo obligó a marcharse en búsqueda de otros desafíos. No tardó Mou en conseguir club: hoy con el Chelsea lidera la tabla en la liga inglesa.
Curiosamente, los dos entrenadores mejor considerados en el mundo aún no han dirigido a ninguna selección. Se espera que en algún momento ambos puedan entrenar a los combinados de sus países y, quizás, hasta cruzarse en un Mundial. Por lo pronto, en Brasil no estará ninguno de los dos.

Germán Esmerado