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En la ciudad rusa, se llevó a cabo la vigésima segunda edición del certamen que incluye tanto disciplinas tradicionales como novedosas o atípicas. Récord de países participantes.

 

En juego. El equipo canadiense en un encuentro de curling, uno de los deportes peculiares de la competencia. (AFP/Dachary)

Algún distraído se habrá preguntado por qué en los canales de deportes durante varios días estuvieron transmitiendo tan seguido competencias de esquí u otros deportes invernales. Otros un poco más atentos se habrán sorprendido con esa especie de tejo sobre hielo llamado curling. La razón de tanta nieve es simple, y es que entre el 7 y el 23 de febrero se disputaron los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, Rusia, en lo que fue la vigesimosegunda edición de este evento.
Sochi se ubica en el extremo sudoeste de la Federación de Rusia, a orillas del Mar Negro. La ciudad, que será una de las sedes del Mundial de fútbol de 2018, recibió a los Juegos Olímpicos en medio de varias polémicas relacionadas con casos de corrupción en las obras, la amenaza de acciones terroristas por parte de organizaciones chechenas y la famosa ley antigay rusa, que generó rechazo en casi todo el mundo. De todas maneras, la competencia se desarrolló con tranquilidad y no hubo incidentes importantes.
Los Juegos Olímpicos de Invierno se comenzaron a disputar en 1924, como un anexo de los Juegos tradicionales de verano que se desarrollaron en París. La idea venía siendo impulsada por los países nórdicos, como Suecia, Noruega y Finlandia, que por aquel entonces competían en los llamados Juegos Nórdicos. El Comité Olímpico Internacional (COI) cedió ante las demandas y creó la «Semana Internacional de Deportes de Invierno» que se disputó en Chamonix, en los Alpes franceses, a unos 470 kilómetros de París. El evento fue tan bien recibido por el público que al año siguiente el COI decidió crear los Juegos Olímpicos de Invierno, independientes de los de verano.
En un principio, el evento reunía distintas modalidades de esquí y patinaje, tanto artístico como de velocidad, además de hockey sobre hielo. Con los años fueron agregándose disciplinas como el snowboard. Sin embargo, los deportes más curiosos y que más llaman la atención al público en general son el bobsleigh y el curling.

 

Atractivos
El bobsleigh, o bobsled, fue inventado en la ciudad de Moritz, en Suiza, hacia finales del siglo XIX. Básicamente es una especie de trineo con forma de cohete que los participantes deben empujar, subirse y recorrer un circuito hecho de hielo y en bajada en el menor tiempo posible. Esta disciplina fue inmortalizada en la pantalla grande en la película Jamaica bajo cero, de 1993, en la que se cuenta la historia verídica de la participación del equipo jamaiquino en los Juegos Olímpicos de Calgary en 1988. En Sochi, Jamaica volvió a contar con un equipo de bobsleigh.
El otro deporte que causa sensación, quizás por lo insólito o poco común, es el curling. Se trata de una disciplina parecida al tejo o a las bochas, en una pista de hielo de 45 metros de largo que cuenta con una especie de «blanco» pintado en el suelo al final del recorrido. El objetivo es deslizar unas piedras de 20 kilos, similares a una pava, de un extremo al otro de la pista y dejarlas lo más al centro del blanco posible. Lo peculiar del asunto es que, mientras la piedra se desliza, dos integrantes del equipo van literalmente barriendo delante para hacerle ganar o perder velocidad, o incluso para darle algún efecto o marcarle el camino.
En algunos países, en especial los europeos del norte, los Juegos Olímpicos de Invierno son más importantes que los de verano debido al clima y a la latitud en la que están situados. Para Suecia, Noruega, Suiza o Canadá los deportes invernales son cosa cotidiana. Sus habitantes conviven con la nieve y el hielo durante buena parte del año y cuentan con una gran cantidad de lugares para practicar estas disciplinas. Pero también otros países con tradición olímpica en los Juegos de verano se destacan en estas disciplinas, como Estados Unidos, Alemania o Rusia. Incluso China, un gigante que de a poco empieza a dominar en los deportes, ya es potencia en los invernales.
Esta nueva edición 2014 de los Juegos de Invierno rompió el récord en cantidad de países participantes con 88, seis más que en Vancouver 2010. Sorprende la cantidad, pero más aún que haya representantes de países como Paraguay, Togo o Venezuela, lugares en los que resulta difícil imaginar el entrenamiento de un equipo de esquí o de hockey sobre hielo.
Argentina también tuvo su equipo olímpico, compuesto por siete integrantes, tres mujeres y cuatro varones, todos competidores de distintas modalidades de esquí: Salomé Bancora, Julietta Quiroga, Macarena Simari Birkner, Sebastiano Gastaldi, Cristian Simari Birkner, Jorge Birkner Ketelhohn y Federico Cichero. El deporte invernal todavía no está muy arraigado en las costumbres argentinas y el esquí es visto apenas como un pasatiempo vacacional que no alcanza aún el nivel necesario para participar en la alta competencia. Sin embargo, en los últimos años la actividad viene creciendo y de a poco va haciéndose un lugar.