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La ONU rechazó indemnizar a los haitianos que padecieron la epidemia de cólera de 2010. Las investigaciones indicaban que la enfermedad que mató a 8.000 personas fue llevada al país caribeño por cascos azules de origen nepalí que arrojaban sus desechos al río Artibonite. Cuando se analizó la cepa se descubrió que provenía del sudeste asiático. El secretario general Ban Ki Moon avisó a Puerto Príncipe que seguiría colaborando para contener el brote, pero ratificó que no admitiría el pedido de reparaciones apelando a las convenciones que dan inmunidad a Naciones Unidas. El epidemiólogo Renaud Piarroux había confirmado la culpabilidad de las fuerzas de paz mientras el mal se expandía a República Dominicana, Cuba y Estados Unidos.