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El gobierno conservador de Portugal anunció que el déficit público de 2015 será más alto de lo previsto. A pesar de eso, el primer ministro Pedro Passos Coelho insiste en enfriar la economía y profundizar la precarización laboral. Es por ello que la ciudadanía se unió en una nueva jornada «de Indignación y lucha» que paralizó al país. Con la Confederación General de Trabajadores a la cabeza, se expresaron «en defensa de las funciones sociales del Estado» y contra los ajustes del presupuesto nacional. Transportistas, educadores y trabajadores de la salud se levantaron contra una agenda que plantea seguir tratando de achicar el salario mínimo, ampliar el horario laboral, mantener el impuesto extraordinario a los trabajadores y eliminar días festivos. La austeridad sigue avanzando y tiene entre sus últimos proyectos la privatización del 66% del capital de la aerolínea de bandera, iniciativa que produjo la paralización de los aeropuertos y la cancelación de vuelos.