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Ícono. El escritor alcanzó su esplendor asociado con las vanguardias de los 60.

En la Argentina pasó desapercibido, pero en febrero de este año se cumplió el centenario del natalicio de William S. Burroughs, el genial autor de El almuerzo desnudo (1959) –una alucinante novela sobre los controles sociales y la opresión del poder ambientada en Tánger– y otros textos literarios fundamentales de la vanguardia de los años 60 y del movimiento contracultural de aquella época. Por cuestiones estéticas y políticas, se vinculó con los escritores y poetas de la generación beat estadounidense, aunque era mayor que ellos y, decididamente, más radical en el programa de renovación de la literatura. En cualquier caso, compartió con sus jóvenes colegas la predilección por las drogas psicoactivas, la sexualidad libre, la pasión visionaria y el rechazo visceral por el estilo de vida del «sueño americano» de los prósperos años 50. Con el tiempo, su figura fue creciendo como un ícono de la rebelión juvenil, que recorrió Occidente a partir de la guerra de Vietnam y aún hoy representa quizá su aspecto menos amable.
Por eso, para algunos es una buena noticia que en YouTube se encuentren dos de los míticos cortometrajes de Burroughs concebidos en los 60: Towers open fire (1963) y The cut-ups (1967).  Estos filmes originalmente forman parte, con otros (William buys a parrot,  Bill & Tony y Ghost at Nº 9)  de la obra fílmica The cut-ups, que lleva el mismo título que uno de sus cortos, realizada con el método del cut-up o «corte y pegue» (así Burroughs escribió, por ejemplo, la novela de ciencia ficción Nova Express), que lo consagró como uno de los autores más provocadores de la vanguardia. El procedimiento no lo inventó él, como se sabe, sino el pintor Brion Gysin, coautor con Burroughs y Anthony Balch en la dirección de esa extraña pieza visual llamada The cut-ups.
Este filme es la consecuencia de la destrucción de Guerrilla conditions, un documental que Balch había rodado con Burroughs y Gysin en el Beat Hotel de París, en Tánger y en el Chelsea de Nueva York. La edición aplica reglas y estructuras matemáticas de precisión asfixiante, combinando imágenes y sonidos, con el fin de lograr nuevas posibilidades de percepción al fracturar la narración. La voz helada y mecánica de la banda sonora es la de Burroughs, quien aparece de vez en cuando. The cut-ups se estrenó en una sala comercial de Londres, ante un público que se retiró en masa a los pocos minutos.
En YouTube hay varios videos más relacionados con Burroughs, si bien algunos de ellos sólo muestran una imagen fija acompañada de su voz monocorde. En The Junky’s Christmas, de Nick Donkin, Burroughs aparece leyendo una especie de poema con su personal estilo, entre pomposo e irónico, contra el «sueño americano». En otro documental, realizado por la BBC, se lo ve comiendo con Andy Warhol mientras conversan amablemente sobre el Chelsea Hotel. En YouTube está también la escena de Drugstore Cowboy  (1989), de Gus Van Sant, donde Burroughs habla sobre drogas en un sentido totalmente político.

Rubén H. Ríos