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El británico se consagró por segunda vez en la máxima categoría a bordo de Mercedes, la escudería que sobresalió en la competencia. El declive de Vettel y la aparición de un joven piloto en 2015.

 

Ganador. En Emiratos Árabes, el piloto coronó una temporada que lo tuvo como protagonista indiscutido. (Rex Features/Dachary)

Lewis Hamilton se consagró campeón del mundo de la Fórmula 1, superando a su compañero de equipo en Mercedes, Nico Rosberg, en una definición que se estiró hasta la última carrera del año en Abu Dhabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos. Los dos pilotos de la marca alemana llegaron con chances al último gran premio, donde se terminó imponiendo el británico para levantar su segunda corona tras su consagración en 2008, aquella vez a bordo de un McLaren.
Con su triunfo, Hamilton interrumpió una racha de cuatro mundiales seguidos obtenidos por Sebastian Vettel, quien esta vez no pudo dominar la competencia con su Red Bull como lo hizo en años anteriores. Mercedes marcó una diferencia abrumadora con respecto a las otras marcas, logrando 16 victorias en 19 carreras, 11 de las cuales fueron obra del piloto inglés, mientras que las otras cinco las consiguió Rosberg. Las tres carreras en las que Mercedes no pudo imponerse fueron ganadas por el australiano Daniel Ricciardo, de Red Bull Racing.
Tras el abandono en el Gran Premio inaugural de Australia por problemas mecánicos con su auto, Hamilton, de 29 años, enarboló una seguidilla de cuatro victorias que le permitieron emparejar el campeonato, aunque la buena tarea de Rosberg hizo que mantuviera el liderazgo en la tabla de posiciones gracias a sus continuas apariciones en el podio. Cuando parecía que el inglés tomaba las riendas del campeonato, dos abandonos en Canadá (séptima fecha) y Bélgica (décimosegunda), abrían el juego para que Rosberg otra vez prevaleciera en la cima en base a su regularidad. Pero Hamilton, enfocado en ganar el título, encadenó una racha de cinco triunfos seguidos en Italia, Singapur, Japón, Rusia y Estados Unidos, para llegar a las últimas dos carreras con ventaja.
Entre las decepciones más grandes de la temporada se destacan el flojo nivel de los Red Bull, que habían dominado en los últimos años de manera categórica, con un Sebastian Vettel implacable, y el nuevo fracaso del español Fernando Alonso a bordo de una Ferrari que jamás estuvo a la altura de los Mercedes. Sin ir más lejos, la escudería italiana no acreditó victoria en todo el año.
La temporada 2015 presentará diversas novedades. En principio, serán 20 grandes premios en lugar de los 19 de este año, agregándose el de México, que se disputará en noviembre. Pero el mayor cambio se producirá entre los pilotos, con pases importantes entre las marcas más reconocidas y varias sorpresas.
Sebastian Vettel, tetracampeón con Red Bull, dejará la firma austríaca para incorporarse a Ferrari en la butaca que deja vacante otro campeón del mundo: Fernando Alonso. El asturiano, cansado de no ganar en la escuadra de Maranello, busca nuevo equipo, y todo parece indicar que terminará en McLaren, que no mantendrá a Jenson Button pero sí al danés Kevin Magnussen.
Red Bull, por su parte, suma al ruso Daniil Kvyat, quien ocupará la plaza de Vettel y será compañero del australiano Daniel Ricciardo. Mercedes mantendrá a sus dos pilotos, al igual que Williams, donde continuarán el brasileño Felipe Massa y el finlandés Valtteri Bottas. El equipo británico tendrá, además, a una mujer como piloto de pruebas: la escocesa Susie Wolff, de 32 años. En cuanto a las marcas, Marussia dejará de existir y su lugar será ocupado por Manor F1.

 

Desafío mayor
Pero si hay un hecho que conmoverá a la Fórmula 1 el año que viene será el debut de Max Verstappen. El holandés, hijo de Jos, legendario piloto de la máxima categoría, se convertirá en el conductor más joven de la historia, con apenas 17 años. Toro Rosso, la segunda escudería de Red Bull, confió en este joven talento que promete ser una estrella del automovilismo en los próximos años.
Verstappen ya se subió a un Fórmula 1 en los ensayos para el Gran Premio de Suzuka, este año en Japón, luego de que la Federación Internacional de Automovilismo le concediera la superlicencia necesaria para manejar este tipo de autos apenas días después de cumplir los 17. De este modo, el holandés se convirtió en el piloto más joven en subirse a un monoplaza de la máxima categoría y transitar por una pista en un ensayo oficial, lo que le permitió superar al español Jaime Alguersuari, quien en 2009 condujo un Toro Rosso, en Hungía, con apenas 19 años.
«Todo el mundo estará mirando lo que hace Max, pero debe tomárselo con calma», dijo Jos, el padre de la joven promesa, aludiendo a las presiones que deberá enfrentar el piloto en 2015. Por lo pronto, Max se lo toma con calma: «No estoy aquí para romper ningún récord, solo para ganar experiencia», dijo antes de su primera vez a bordo de un Fórmula 1. Los ojos de todo el mundo del automovilismo estarán puestos en él.

Germán Esmerado