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Arabia Saudita decidió reactivar la clausura de sus fronteras con Yemen. Una barrera que había dejado de construirse en 2004 volvió ahora a extenderse no con los cercos de alambre utilizados inicialmente sino que va tomando la forma de un muro de concreto que tendrá casi 2.000 kilómetros de extensión. Según la teocracia de la familia Saud, la muralla se instalará desde el Mar Rojo hasta la frontera con Omán y servirá para «luchar contra la inmigración ilegal, el contrabando de armas y la infiltración de Al Qaeda». La decisión se habría tomado luego de que se produjera la caída del régimen de Alí Abdullah Saleh y la llegada al poder de los militares yemeníes en el marco de la llamada «Primavera árabe». La lucha contra el terrorismo parece ser un argumento menos urgente que el control de los yemeníes que cruzan a territorio saudí para escapar de la pobreza. Después de una dura campaña de deportaciones, además, el reino quiere evitar que sigan fugándose 2.000 millones de dólares anuales en remesas a Yemen. Y que se cuelen ideas de rebelión.