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El presidente Barack Obama sorprendió a todos en las vísperas de su quinto aniversario como inquilino de la Casa Blanca. Fue en una entrevista que le hizo la revista The New Yorker, el tradicional semanario neoyorquino. El primer mandatario negro en la historia de ese país se despachó con un tema polémico, a pocas semanas de que Uruguay legalizara la venta de marihuana. «Como ya se sabe fumé marihuana cuando era chico y lo considero un mal hábito, un vicio, no muy distinto de los cigarrillos que fumaba cuando era joven y buena parte de mi vida adulta». La declaración levantó polvareda, aunque en cierto modo no es más de lo que ya se había publicado sobre el pasado de Obama. Pero el presidente fue más lejos y, si bien no habló de cambiar las leyes, sí recalcó que en ocasiones las normas son demasiado duras para el consumidor a pesar de haber sido dictadas muchas veces por «personas que también consumieron en su juventud».