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Autoridades alemanas admitieron que continúan las desigualdades entre el este y el oeste del país. Casi un cuarto de siglo después de la reunificación, la delegada del gobierno en el este germano, Iris Gleicke, asumió que «a pesar de que la convergencia de los estándares de vida entre ambos lados ha sido un éxito, hay una grieta en la economía y en el mercado laboral». Según la funcionaria, los ingresos fiscales de la ex República Democrática son menores y existe una mayor tasa de desocupados. Para el economista Marcel Fratzscher, «el país ha crecido por debajo de la media de la eurozona desde 2000, los salarios han subido poco, la pobreza ha aumentado y uno de cada cinco niños vive por debajo del nivel promedio de pobreza del continente».