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Brasil, como gran parte de los países latinoamericanos, un crisol étnico, sigue apostando a los sistemas de cuotas para promover una mayor igualdad racial. La Cámara de Diputados aprobó una ley que reproduce la experiencia de las universidades federales y reserva el 20% de los puestos públicos en concurso para la población negra. La norma, votada en tiempo récord, estará vigente durante la próxima década. «Votamos para equilibrar la balanza; imponer esta cuota significa que el gobierno brasileño busca reparar siglos de desigualdad», argumentó la legisladora Luciana Santos del Partido Comunista. Para David Raimundo Dos Santos, presidente de la ONG Educafro, la votación fue «un gran paso» pero abogó por llevar el volumen de vacantes al 30% e incluir a los pueblos originarios con el objetivo de dar mayor autonomía económica a los grupos históricamente marginados. La ley venía siendo impulsada desde el año pasado por la presidenta Dilma Rousseff, quien había destacado la necesidad de que la composición del sector público refleje la realidad del país con mayor cantidad de negros fuera del continente africano.