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Luego de obtener un histórico tercer puesto en la Copa del Mundo, Los Leones inician su preparación para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. Una nueva etapa.

 

Contra Inglaterra. A fuerza de trabajo, se metieron entre los tres mejores del mundo. (Télam)

Fue el 15 de junio pasado, justo el día en que Messi y compañía debutaban en el Mundial de Fútbol ante Bosnia. El periodismo y el público no tenían ojos para otra cosa. Ese mismo día ocurría otro acontecimiento notable para el deporte argentino: el seleccionado masculino de hockey sobre césped conseguía, en el Mundial de Holanda, una medalla de bronce. Hasta ese momento, ningún equipo había llegado tan lejos. Lo conseguido por el conjunto identificado como Los Leones (en consonancia con el apodo de la consolidada selección femenina) no fue fruto de la casualidad, sino de un trabajo sostenido en el tiempo que tiene como objetivo los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, donde se espera una gran actuación de un grupo de jugadores que se afianzó con los años. El seleccionado dirigido por Carlos Retegui está formado por la base del equipo que fue campeón del mundo junior en 2005, con Matías Rey, Lucas Rossi, Pedro Ibarra, Agustín Corradini y Lucas Vila como columna vertebral, junto con jugadores de larga experiencia como Guillermo Schickendantz y el arquero Juan Manuel Vivaldi. A ellos se suma Gonzalo Peillat, que se perfila como promesa del equipo: con 21 años fue el goleador del Mundial con 10 tantos.
A diferencia del equipo femenino, el hockey masculino argentino está recién ahora en plena expansión, no sólo en la región –donde es líder desde hace años–, sino en el plano mundial. Hoy, Los Leones están entre los ocho mejores equipos del mundo y en el camino hacia Río 2016 tendrán varios torneos para demostrarlo; entre ellos, la Liga Mundial (en 2015) y el Champions Trophy (2016). Además, Argentina contará con una ventaja en estos certámenes, ya que será local en una instancia importante de la Liga Mundial (las semifinales se jugarán en Tucumán) y de la final del Champions Trophy, con sede a confirmar. El nuevo proceso, que se inició con la vuelta de Retegui al mando del equipo en 2013, planteó de entrada un fuerte compromiso de los jugadores y del entrenador, tal como él mismo lo expresó apenas retomó el cargo que había dejado para dirigir a Las Leonas en 2009: «No prometemos resultados, sino doble y triple turno de entrenamientos y dedicarnos a full. Prometemos trabajo, compromiso y alegría, y que contra Argentina va a ser difícil jugar». En el Mundial de Holanda, esto último se confirmó: Los Leones fueron rivales duros para todos. De esta manera, con el trabajo y la dedicación como premisas fundamentales, Los Leones afilarán sus garras para el gran evento de Brasil en 2016, esta vez con un entrenador totalmente abocado a esta única función, ya que en Holanda Retegui dirigió en simultáneo al seleccionado femenino.

G. E.