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Después de años de batalla legal, Gran Bretaña admitió que debe responder por sus acciones durante el levantamiento de los Mau Mau en la década del 50 en Kenia. La aparición de una serie de documentos desclasificados por la Foreign Office fue decisiva para determinar la brutalidad del imperio en los países africanos. En ellos se ve que Londres y los funcionarios coloniales estaban al tanto de la tortura y los asesinatos cometidos en los campos de detención levantados durante la revuelta que les costó la vida a 30.000 keniatas. La decisión de Downing Street podría abrir la puerta a cientos de demandas de sobrevivientes de crímenes coloniales que los ingleses cometieron a lo largo y ancho del planeta.