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El presidente peruano Ollanta Humala se atrevió a abordar la concentración mediática en su país. Durante una entrevista, se sumó a las críticas que hizo el escritor Mario Vargas Llosa a la fusión del Grupo El Comercio y Epensa. El mandatario aseguró que esa unión no era ilegal «por ahorita» y que resultaba «vergonzoso y peligroso» que una corporación fuera la dueña de todos esos medios. «Además de tener el pulpo en la televisión, en los periódicos y en las radios, tiene empresas comerciales que licitan con el Estado». También dijo que los medios de comunicación deben ser conscientes y responsables respecto del tipo de valores o antivalores que transmiten a la ciudadanía, sobre todo cuando abordan temas relacionados con la delincuencia.
La simple propuesta de una nueva ley de prensa desató una estampida conocida en algunos países vecinos. El Comercio acusó a Humala de lanzar «una velada amenaza a la libertad de expresión» y acudió al constitucionalista Enrique Bernales para asegurar que el concepto de «concentración» no aparece en la Constitución. Una gran parte de la oposición también se unió al linchamiento con las voces de Alan García, Keiko Fujimori y Lourdes Flores, cuya fuerza pidió que el ministro de Justicia responda ante los tribunales por los dichos de Humala.